¡Tú eres poderoso. Tú tienes la capacidad de elegir tu respuesta… todo… el… tiempo!


VIDEO CON LISA NATOLI


DÍA 38 AUDIO EN ESPAÑOL

 

 

 

Hoy comparto otra conocida oración de Un Curso de Milagros que es a menudo incomprendido: la Oración de la Responsabilidad por la Visión.

 


Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.
– Un Curso de Milagros


 

 

Responsabilidad = Habilidad de Responder

[su_spacer][su_spacer]La capacidad de responder a lo que ves.

Muchos estudiantes de Un Curso de Milagros piensan erróneamente que esta frase “Yo soy responsable de lo que veo” significa que ellos causaron su cáncer, su falta de dinero, y sus problemas por su manera de pensar.

Esto no es lo que esto significa.

Ese uso de la oración de culparte a ti mismo por causar cosas es sólo otra forma de ataque, donde tú te haces culpable y, a continuación, intentas “tomar responsabilidad” por el cáncer, la falta de dinero, enfermedad, problemas, al intentar cambiar tu manera de pensar.

Observarás que con este tipo de pensamiento tu libertad y felicidad se ponen en el futuro.

Pero tú eres entero y completo y perfecto, ¡Justo en este momento!

“Soy responsable de lo que veo” significa que tienes el poder y la habilidad para recordar tu verdadera naturaleza: tu santidad, tu inocencia y la Luz que eres.

Con Amor,
Lisa

 


PRÁCTICA/EJERCICIO DEL DÍA:

1. Ver el video del Día 38 (o escuchar el audio o leer la transcripción).

2. Leer “Somos responsables de lo que vemos” del texto de Un Curso de Milagros, en el capítulo 21 (también publicado debajo, desde el manuscrito original de UCDM)

3. Darte cuenta de que tienes la capacidad de responder y estás eligiendo los sentimientos que experimentas. Y no más atacándote a ti mismo por lo que parece ser hecho a ti y decir, “Bien, esto está sucediendo. Esto parece ser mi experiencia en este momento pero no voy a arrastrar mi pasado en este momento y castigarme por ello”. Dondequiera que te encuentres, sabe que todo es Luz y ve cómo las cosas cambian rápidamente cuando se vive de esta manera. Empezar simplemente extendiendo la luz. Simplemente déjalo fluir. Sigue dejando que brille. Deja que tu amor brille.


Descargar “Somos responsables de lo que vemos” desde la versión no editada de un Curso de Milagros como un documento PDF para imprimir, haga clic en el botón azul por debajo. También está publicada en esta página, desplácese hacia abajo para ver.

Responsabilidad por la Visión

 


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TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO / AUDIO:

Día 38: La Responsabilidad por la Visión

Hola, soy Lisa. ¡Bienvenido! Este es el día 38 y el tema de hoy es “La Responsabilidad por la Visión.”

Hoy me gustaría pedirte que lea una sección del texto de Un Curso de Milagros en el capítulo 21, llamado “Somos responsables de lo que vemos“. Esta es una de esas ideas que muchas personas malinterpretan. Lo que has recordado aquí durante estos 40 días es que tienes la capacidad de responder y decidir acerca del objetivo que deseas alcanzar.

El objetivo es recordar tu identidad, el objetivo es la paz y si miras la mayoría de tus pensamientos a lo largo de tu vida, han sido de tus problemas. Ellos han sido de ti mismo, de lo que otras personas están haciendo mal y sobre cómo deseas que tu vida sea diferente. Si miras a Jesús como surgió de la experiencia en el desierto, que es lo que vas a hacer, su enfoque estaba en Dios. Su objetivo estaba enteramente en la verdad, su enfoque estaba en su inocencia y ver la verdad en todos sus hermanos, y recordándoles de ella.

Esto es lo que harás y no te unirás con alguien en sus historias de nuevo. Oirás las historias y podrás ver las cosas que siempre viste, pero tu dedicación se traslada ahora a recordar tu santidad. Lo que la mayoría de la gente hace con esta idea del capítulo 21, y es tan increíble porque dice que esta es la única cosa que necesitas hacer, “para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado”. El pecado significa falta de amor. Es también un término usado en el tiro con arco que significa ‘fuera de la marca’.

Así que esta oración es todo lo que necesitas hacer, “para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape de la falta de Amor” y decir esto con ninguna reserva es decir, “Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí“.

Lo que la mayoría de la gente hace con esta oración es que lo utilizan para atacarse a sí mismos. Así que han dado este paso para decir, “Está bien, todo lo que parece estarme sucediendo, yo lo causé, yo lo pedí y ahora me siento responsable por ello.” Por lo que dices, “Bueno, no tengo dinero. Yo me hice esto”. Y así lo tomas y ahora lo estás depositando sobre ti mismo y piensas que necesitas corregir tu mente de modo que puedas tener una experiencia en el futuro que sea diferente de la que piensas que estás teniendo ahora. Esto no es en absoluto lo que esta oración dice, no es lo que significa.

“Soy responsable de lo que veo.” Así que quiero que veamos la palabra “responsabilidad”. Esta es la “responsabilidad por la visión” y si puedes dividir en dos partes la palabra, es la “respuesta” y la “habilidad”. Tengo la “habilidad” para “responder”. Yo tengo capacidad para “respons-habilidad” estoy respondiendo a lo que veo, así que estás recordando que tu santidad bendice al mundo y aquí es donde está tu centro de atención. Así, “Yo soy responsable de lo que veo”.

Supongamos que estamos mirando a la idea de no tener dinero, estás mirando al cáncer, o la enfermedad, o el dolor, o las dificultades, o los problemas, “Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento” en este momento. Yo tengo el poder para responder a esto “que parece estar ocurriéndome”.

Así que digamos que estás viendo al cáncer y lo que la mayoría de la gente dice es, “Yo lo causé. Debí haber estado realmente fuera de la marca con mis resentimientos y mi quejas durante todos estos años, y ahora he manifestado un problema físico y ahora soy responsable por lo que veo”. Entonces piensas que vas a tomar medidas para revertir la condición física con el fin de que, posteriormente, puedas ser feliz. Ya hemos tocado todos estos puntos anteriormente.

Tú reconoces que, “Bueno, yo no soy un cuerpo y soy todo luz. Soy responsable de lo que veo”. Por lo tanto, en este momento, tengo ahora la posibilidad de dar en la marca y recordar mi santidad. Tú tienes esa capacidad y, a continuación, si miras lo que hace Jesús en su ministerio, él estaba recordando su santidad, fue recordar a Dios y extendiendo la luz. Estaba recordando quiénes eran sus hermanos y él le recordaba a todos la verdad.

¡Me encanta esta lección! Es, “ELIJO los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar“. El objetivo que quiero lograr es recordar mi santidad y quiero paz, quiero unirme a ustedes, ese es mi objetivo. “Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí“.

Entonces me encanta esta parte siguiente, dice, “No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace”. Tú tienes todo el poder, eres todo luz, no estás indefenso y tienes la habilidad de recordar esto. Esta es la razón por la que el milagro no toma ningún tiempo. Dice, “Reconoce únicamente que estabas equivocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán”.

Estás realmente aprendiendo a vivir en toda una nueva forma ahora, y te animo siempre a que cometas errores. Realmente sólo permítete estar completamente dónde te encuentres y cuando estés con otras personas y estés oyendo sus historias, haz esta práctica. Simplemente di, “Bien, antes de abrir mi boca, voy a recordar la luz que soy”.

Todo el mundo puede hacer esto, verás lo fácil que es. Desde este lugar vas a estar escuchando a lo que esta persona está diciendo, y tú estarás viendo la mente. Simplemente se irá derecho de nuevo a las viejas maneras de dar consejos y participar en el sufrimiento, y recordarás que: “No, no puedo hacer eso. Ahora estoy permitiendo que la verdad ocupe mi mente completamente y tengo la capacidad de responder a esta situación de la forma que elija”. Y entonces lo haces desde ese lugar.

Esto es exactamente lo que Jesús está haciendo. No es algo complicado y estás aprendiendo que tienes ese mismo poder. Esto está disponible para todos y cada uno de nosotros, y no estás indefenso ante lo que te acontece. A continuación, ves cómo rápidamente todo lo que no es la luz desaparece, porque las tinieblas no pueden permanecer ante este tipo de luz.

Así que todo lo que te pido hoy es leer esta sección y darte cuenta de que tienes la capacidad de responder y estás eligiendo los sentimientos que experimentas. Ya no te estás atacando a tí mismo ante lo que parece sucederte y dices, “Bien, esto está sucediendo. Esta parece ser mi experiencia en este momento pero no voy a arrastrar mi pasado a este momento y atacarme a mí mismo”. Dondequiera que estés, todo es luz y observas la rapidez con que cambian las cosas cuando se vive de esta manera. Comienzas simplemente a extender la luz, simplemente lo dejas fluir, simplemente sigue permitiendo que brille, deja que tu amor brille.

Esto es todo lo que se te pide en todas las situaciones en las que eres enviado, sólo vuelve a este momento y, al igual que Jesús, deja que tu trabajo se centre en Dios y en el amor y en la verdad, y usa tu mente para bendecir y extender la luz que eres. ¡Te amo! ¡Muchas gracias! Es muy sencillo. Tu ves, esto no es complicado y los milagros ocurren.
Diviértete con esta lección de hoy. Tienes la capacidad de responder a todo lo que ves. Gracias.

 


La Responsabilidad por la Visión
Un Curso de Milagros

(desde la versión original, sin editar)

(18 de abril de 1967)

Hemos repetido qué poco se te pide para aprender este curso. Es la misma pequeña voluntad que se necesita para que tu relación completa se transforme en alegría. El pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo para que Él te dé todo. Lo muy poco, sobre lo cual descansa la salvación. El pequeño cambio de parecer en donde la crucifixión es cambiada por la Resurrección. Y, siendo verdad, es tan simple que no puede fracasar en ser entendido completamente. Rechazado, sí, pero no ambiguo. Y si eliges contra él ahora, no será porque es difícil de comprender, sino que este pequeño costo parecía, de acuerdo a tu juicio, demasiado para pagar por la paz.

Esta es la única cosa que tú necesitas hacer para la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape total del pecado, todo se te ha dado. Sólo di esto, pero enúncialo sin reservas, porque aquí radica el poder de salvación:

“SOY responsable de lo que veo.
ELEGÍ los sentimientos que experimento, y DECIDÍ el objetivo quiero alcanzar.
Y todo lo que PARECE sucederme, lo PEDÍ y lo recibí tal como yo lo había pedido”.

Ya no te engañes a ti mismo que estás indefenso frente a lo que te sucede. Reconoce únicamente que te has equivocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán.

Es imposible que el Hijo de Dios simplemente sea impulsado por eventos fuera de él. Es imposible que los acontecimientos que vienen a él no fueran su elección. Su poder de decisión es el determinante de toda situación en la que él mismo parece encontrarse por casualidad o por accidente. Ningún accidente o casualidad es posible dentro del universo como Dios lo creó, fuera del cual no es nada. Sufre, y has decidido que el pecado era tu objetivo. Sé feliz, y le has dado el poder de decisión a Aquel Quien debe decidir por Dios para ti. Este es el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo, e incluso esto te lo dio a ti para dártelo a ti mismo. Pues, a través de este don, se te ha dado el poder para liberar a tu Salvador, quien puede darte la salvación.

No resientas, entonces, esta pequeña ofrenda. Retenlo, y sostienes al mundo como ahora lo ves. Más si lo das, todo lo que ves se va con ella. Nunca se dio tanto por tan poco. En el instante santo este intercambio es efectuado y sostenido. Aquí está el mundo que no deseas, y se te ha dado uno que sí quieres. Y el que sí quieres te ha sido dado, porque este es el que quieres. Pero, para ello, la fuerza de tu querer primero debe ser reconocido. Tú debes aceptar su fuerza, y no su debilidad. Debes percibir que lo que es lo suficientemente fuerte como para hacer un mundo, puede también dejarlo ir. Y puede aceptar la corrección, si está dispuesto a ver que estaba equivocado.

El mundo que ves es sólo el testigo mudo que afirma que tenías razón. Este testigo es una locura. Lo has entrenado en su testimonio, y, tal como te lo repitió, tú lo has escuchado y te has convencido a ti mismo de que lo que vio fue cierto. Esto te lo has hecho a ti mismo. Ve sólo esto, y también verás cuán circular es el razonamiento sobre el cual descansa tu “ver”. Esto no te fue dado. Este fue tu regalo para ti mismo y para tu hermano. Y a medida que observes el cambio que tiene lugar en él, se te concederá poder verlo en ti mismo.

(20 de abril de 1967)

Tal vez no veas la necesidad de hacer esta pequeña ofrenda. Echa un vistazo, entonces, a lo que es. Y, de manera muy simple, ve en ella todo el intercambio de la separación por la salvación. Todo lo que el ego es, es una idea que es posible que las cosas le deban suceder al Hijo de Dios, sin su voluntad. Y así, sin la Voluntad de su Creador, Cuya Voluntad no puede separarse de su propia Voluntad. Esta es la sustitución de la voluntad del Hijo de Dios, una demente rebelión contra lo que debe ser para siempre. Esta es la afirmación que él tiene para dejar a Dios sin poder. Y así despojándose a sí mismo, y dejándose a sí mismo sin la Voluntad de Dios para él.

Y es esta descabellada idea la que has entrenado en tus altares y a la que rindes culto. Y todo lo que supone una amenaza para ella parece atacar tu fe, pues en ella es donde la has depositado. No pienses que te falta fe, pues tu creencia y confianza en dicha idea son ciertamente firmes. El Espíritu Santo puede hacer que tengas fe en la santidad, y darte visión para que la puedas ver fácilmente. Mas no has dejado libre y despejado el altar donde a estos dones les corresponde estar. Y donde ellos debieran estar, has colocado tus ídolos, los cuales has consagrado a otra cosa. A esa otra “voluntad” que parece decirte lo que ha de ocurrir, le confieres realidad. Por lo tanto, aquello que te demostraría lo contrario no puede por menos que parecerte irreal.

Lo único que se te pide es que le hagas sitio a la verdad. No se te pide que inventes o que hagas lo que está más allá de tu entendimiento. Todo lo que se te pide es dejar que entre. Sólo para detener tu interferencia con lo que va a suceder por sí mismo. Simplemente para reconocer nuevamente la presencia de lo que pensabas que habías desechado. Accede, aunque sólo sea por un instante, a dejar tus altares libres de lo que habías depositado en ellos, y no podrás sino ver lo que realmente se encuentra allí. El instante santo no es un instante de creación, sino de reconocimiento. Pues el reconocimiento procede de la visión y de la suspensión de todo juicio. Sólo entonces es posible mirar dentro de uno mismo y ver lo que no puede sino estar allí, claramente a la vista y completamente independiente de cualquier inferencia o juicio.

(21 de abril de 1967)

Deshacer no es tu función, pero sí depende de ti el que le des la bienvenida o no. La fe y el deseo van de la mano, pues todo el mundo cree en lo que desea. Ya hemos dicho que hacerse ilusiones es la manera en que el ego lidia con lo que desea para tratar de convertirlo en realidad. No hay mejor demostración del poder del deseo, y, por ende, de la fe, para hacer que sus objetivos parezcan reales y posibles. La fe en lo irreal conduce a que se tengan que hacer ajustes en la realidad para que se amolde al objetivo de la locura. El objetivo del pecado induce a la percepción de un mundo temible para justificar su propósito. Verás aquello que desees ver. Y si la realidad de lo que ves es falsa, lo defenderás no dándote cuenta de todos los ajustes que has tenido que hacer para que ello sea como lo ves.

Cuando se niega la visión, la confusión entre causa y efecto es inevitable. El propósito ahora es mantener la causa oculta del efecto y hacer que el efecto parezca ser la causa. Esta aparente autonomía del efecto permite que se le considere algo independiente, y capaz de ser la causa de los sucesos y sentimientos que su hacedor cree que el efecto suscita. Anteriormente hablamos de tu deseo de crear a tu propio creador, y de ser el padre y no el hijo de él. Éste es el mismo deseo. El Hijo es el efecto que quiere negar a su Causa. Y así, él parece ser la causa y producir efectos reales.

Nada puede tener efectos sin causa, y confundir los dos es simplemente no entender a ambos. Es tan esencial que reconozcas que tú has fabricado el mundo que ves, como que reconozcas que tú no te creaste a ti mismo. Pues se trata del mismo error. Nada que tu Creador no haya creado puede ejercer influencia alguna sobre ti. Y si crees que lo que hiciste puede dictarte lo que debes ver y sentir, y tienes fe en que puede hacerlo, estás negando a tu Creador y creyendo que tú te hiciste a ti mismo. Pues si crees que el mundo que construiste tiene el poder de hacer de ti lo que se le antoje, estás confundiendo Padre e Hijo, Fuente y efecto.

Las creaciones del Hijo son semejantes a las de su Padre. Más al crearlas, el Hijo no se engaña a sí mismo pensando que él es independiente de su Fuente. Su unión con Ella es la Fuente de su capacidad para crear. Aparte de esto no tiene poder para crear, y lo que hace no significa nada, no altera nada en la creación, depende enteramente de la locura de su hacedor y ni siquiera podría servir para justificarla. Tu hermano cree que él fabricó el mundo junto contigo. De este modo, niega la creación. Y cree, al igual que tú, que el mundo que fabricó lo engendró a él. De este modo, niega haberlo fabricado.

Mas la verdad es que tanto tú como él fuisteis creado por un Padre amoroso, que os creó juntos y como uno Solo. Ve lo que “prueba” lo contrario, y estarás negando toda tu realidad. Reconoce en cambio que fuiste tú quien fabricó todo lo que aparentemente se interpone entre tú y tu hermano y os mantiene separados al uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y tu instante de liberación habrá llegado. Todos los efectos de eso que hiciste desaparecerán porque su fuente se habrá puesto al descubierto. La aparente autonomía de su fuente es lo que te mantiene prisionero. Ése es el mismo error que pensar que eres independiente de la Fuente mediante la cual fuiste creado, y que nunca has abandonado.

 

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