Te VEO. Veo el Ser que eres. VEO la Luz que eres.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 27 AUDIO EN ESPAÑOL


Muchas personas han llegado a un lugar donde se pueden ver más allá del color de la piel, más allá de la edad y más allá del género.

Durante los últimos 100 años, el mundo se ha puesto de acuerdo con la idea de “igualdad” para ver más allá del cuerpo y ver a la “persona” – más allá del color de la piel, la edad y el sexo.

La Visión de Cristo te pide ir más allá aún de tratar de ver a la “persona” – para ver la Luz que se encuentra eternamente allí.

La Visión de Cristo te pide a mirar más allá de la historia de una persona, más allá de su identidad, más allá de sus creencias, más allá de su personalidad, más allá de las palabras que están diciendo, más allá de la apariencia del cuerpo – y a ver la luz y el amor que hay – ¡y a ver sólo eso!

Con la Visión de Cristo, puedes reconocer el Espíritu y ver sólo la inocencia, la santidad y la Unicidad.

Los ojos del cuerpo siguen registrando otro cuerpo, y los oídos del cuerpo todavía oyen historias de otros (sus quejas, miedos, ira) pero con la Visión de Cristo se convierte en tu elección y decisión de ver más allá de las apariencias e historias a la luz que está realmente allí.

Con amor,
Lisa

 

 


EL EJERCICIO /PRÁCTICA DEL DÍA:

  1. Ver el video del día 27 (o escuchar el audio o leer la transcripción).
  1. Lea “El reconocimiento del espíritu” del capítulo 31 de Un Curso en Milagros.
  1. Escoge ver más allá del cuerpo a la Luz que se encuentra eternamente allí.

Para descargar “El reconocimiento del espíritu” del capítulo 31 de Un Curso en Milagros como un documento PDF para imprimir, haga clic en el botón azul por debajo. También es publicado al final de esta página web, desplácese hacia abajo para ver.

 

Capítulo 31 - VI

 


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TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO / AUDIO :

Día 27: Reconociendo el Espíritu

¡Hola, bienvenido! Soy Lisa. Este es el día 27 y el tema de hoy es “reconociendo el Espíritu.”

Estamos pasando a la visión de Cristo.

La visión de Cristo tiene una sola ley: Ve más allá del cuerpo y contempla la luz que se encuentra eternamente allí y esto se convierte en su elección.

Así que acabamos de pasar unos días escuchando la voz de Dios y no quiero que te preocupes si crees que no entiendes todavía o si vamos demasiado rápido, todo se complementa, porque no estoy diciendo nada nuevo. En realidad no estoy enseñando nada, tú ya sabes todo esto. Hay una memoria de Dios en ti y cuando te acuerdas de tu identidad, te acuerdas de todo lo que te estoy diciendo. Sólo estoy recordando lo olvidado.

Lo que quiero decir hoy, quiero leer algunas cosas de un Curso en Milagros, y quiero que recuerdes que el objetivo es la paz. Cuando la paz se consigue todo lo demás toma cuidado de sí mismo y a menudo la gente piensa que la curación física es el mayor logro, y no lo es. Se dice en un Curso en Milagros que, “La salvación es tu logro más feliz”. La salvación es una promesa hecha por Dios de que podrías encontrar tu camino de regreso a Él.

Me encanta porque una vez eso está establecido, es la razón por la que los milagros no toman tiempo, porque puedes llegar a esta paz hoy. Cuando comencé a trabajar con Cristo, y vamos a pasar a eso la próxima semana, de realmente ver lo que tu propósito es aquí en el mundo. Estaremos concentrados en escuchar la voz de Dios y estar disponible sólo para sus propósitos, que tu voluntad se convierte en uno con Dios. Se me pidió hacer una promesa de que nunca sería el enfoque sobre mí, ni el enfoque sería sobre la curación física.

Esto es lo que Jesús demostró en las historias de hace 2.000 años, cuando sanaba a alguien físicamente. Él realmente no sanaba físicamente a nadie, simplemente sucedía, pero él decía, “No se lo digas a nadie” y, por supuesto, fueron y le avisaron a todos. Pero sabía que ese no era el objetivo, y todo el mundo piensa: “No, esa es la meta. Sólo quiero ser sanado de este dolor y entonces puedo cumplir mi función en el mundo y seré feliz.” No. Tienes que ir y ser feliz ahora y comenzar a cumplir tu función ahora, y luego todo lo demás cae en su lugar.

Yo solía intentar curar a la gente físicamente y lo que he descubierto es que muchas personas usan la enfermedad como un estilo de vida, y eso no puede ser quitado de nadie. Se me dijo que sólo recordara lo que soy, a ver la luz en todo el mundo y permanecer en alegría. Eso es todo lo que puedo hacer y la curación física ocurre pero ya nunca es el enfoque, la atención se centra sólo en recordar lo que todos son.

Yo quería leer del Manual de Maestros (capítulo 25). Lo te que pido que leas hoy es el Capítulo 31: “El reconocimiento del espíritu.” Aquí dice, “esa gran sorpresa final” y yo quiero que la encuentres hoy, porque lo que está diciendo es que, “A medida que su conciencia se expanda, es posible que desarrolle capacidades que le parezcan muy sorprendentes“.

Pueda que te conviertas en psíquico, pueda que tengas la habilidad de escuchar una voz, pueda que te encuentres a ti mismo teniendo el don de sanidad.

“A medida que su conciencia se expanda, es posible que desarrolle capacidades que le parezcan muy sorprendentes. No obstante, nada que él pueda hacer puede compararse en lo más mínimo con la gloriosa sorpresa de recordar Quién es. Si deja que todo su aprendizaje y todos sus esfuerzos se dirijan hacia esa gran sorpresa final“, y es una gran sorpresa final cuando recuerdas que eres todo luz, recuerdas tu inocencia, recuerdas tu santidad, recuerdas el Amor eres.

Te acuerdas de todos los que conoces eres tú, todo el mundo que ves eres tú. Es una gran sorpresa, ya sabes, es como, “¡Oh, mi Dios! ¡Estoy en medio de todo esto y todo es Dios y todo es amor y todo soy yo!” Así que cada vez que oigo a la gente decir que están aburridos, sé que no han tenido esta realización todavía, porque una vez que la tienes, es como si todo se ve diferentemente ahora.

Dice, “que todo su aprendizaje y todos sus esfuerzos se dirijan hacia esa gran sorpresa final, no querrá que las pequeñas sorpresas que se puedan presentar en el camino lo retrasen”. “Los límites que el mundo le impone a la comunicación son los mayores obstáculos para una experiencia directa del Espíritu Santo, Quien siempre está aquí“. Esa es la gran sorpresa final, cuando recuerdas que no estás solo y que eres capaz de ver la Luz que se encuentra en el otro.

Continúa, “y Cuya Voz está siempre presta a ser oída. Estos límites se establecen por miedo, pues sin ellos las paredes que circundan todos los lugares separados del mundo se derrumbarían ante el santo sonido de Su Voz. Aquel que de alguna manera transciende estos límites, está simplemente volviéndose más natural. No está haciendo nada especial, y no hay nada mágico en sus logros“.

Esto es lo que estoy te pidiendo, simplemente trascender tus historias, trascender tus límites, trascender el miedo, ubicarte por encima del campo de batalla y encontrar la paz de Dios, que es la tuya, y que está ahí para ti hoy.

“El reconocimiento del espíritu” me encanta y quiero que leas el capítulo 31 en un Curso de Milagros y dice, “O bien ves la carne o bien reconoces el espíritu. En esto no hay términos medios. Si uno de ellos es real, el otro no puede sino ser falso, pues lo que es real niega a su opuesto. La visión no ofrece otra opción que ésta. Lo que decides al respecto determina todo lo que ves y crees real, así como todo lo que consideras que es verdad. De esta elección depende todo tu mundo, pues mediante ella estableces en tu propio sistema de creencias lo que eres: carne o espíritu“.

Lo que dice, me encanta, dice aquí, “La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección“, y puedes hacerlo. Absolutamente puedes hacer esto y quiero que lo veas hoy. Tan a menudo ya hemos sido enseñados a ver más allá de la apariencia de la piel y ver más allá de los géneros y de ver más allá de la edad, ya nos han enseñado cosas y ver a la persona que está allí.

Muchas personas ya saben cómo hacerlo, decimos, “Bueno, no voy a mirar la apariencia del cuerpo, voy a ver a la persona. Lo que la visión de Cristo hace es que te pide ver más allá de la persona, para ver la luz que está ahí. Estás viendo más allá del color de la piel, más allá de la edad, más allá del género y ahora estás viendo más allá de las historias, estás viendo más allá de las creencias.

Sigues viendo el cuerpo, todavía sigues viendo el cuerpo de la otra persona. Yo sigo escuchando las historias, oigo lo que dice la gente. Así que no es como tener la cabeza en la arena y rebosar de afirmaciones positivas. Ahora estás centrado, estés donde estés, recordando lo que son, “Yo soy la luz, yo soy enviado por Dios. Cristo está aquí”. Y estás recordando que este es un Encuentro Santo y estás viendo más allá de las historias de alguien. Estás viendo directamente a través de su personalidad, a través de su identidad donde sólo puedes ver su plenitud.

Puedes ver su inocencia y también puedes ver su sistema de creencias. Te das cuenta, “Ah, han olvidado lo que son. No estarían contando la historia”, de la misma manera que cada uno de nosotros tuvimos esa misma experiencia. Yo necesitaba tener un maestro que tenía que hacerme recordar, “Tú no eres tus historias” y ahora estoy haciendo lo mismo para ti y luego estarás haciendo lo mismo para los demás.

Por ahora, esta es la razón por la que pido que durante los 40 Días sólo permanezcas en tu círculo, quedándote en este lugar practicando estas ideas de modo que tengas esta experiencia directa de unirse. Comenzarás a ver que puedes hacer esto y verás la luz que está ahí. Tú no necesitas ver a ángeles primero, no necesitas ver el cuerpo de Jesús, no es necesario ver nada.

Esta es la razón por la que me encanta un Curso en Milagros, porque nos da estas herramientas prácticas que podemos empezar a utilizar. Mientras prestes atención a la luz y se convierta en tu foco, como decía ayer, todo lo demás se desprende. Todas las enfermedades, la ilusión, todo simplemente se desprende. Lo que me encanta de esta lección es que comienza a mover la energía.

Lo que sucedía antes es estábamos atrapados en una burbuja personal donde sólo nos preocupamos de nosotros mismos, pensando acerca de nuestros resentimientos. Y lo que este trabajo hace al tomar la decisión de ver la luz en los demás porque se ve en sí mismo primero, es que finalmente estamos aprendiendo a dar. Esto es necesario para que recuerdes lo que eres, y de esta manera estás permitiendo que esta luz fluya a través de ti.

Así que cuando pienses en otra persona estás escogiendo a ver la luz en ellos, estás eligiendo a mirar más allá de la historia, mirar más allá de sus propias reivindicaciones, esto es lo que está dando. Esta es la energía que fluye, que se mueve, se mueve la luz. Estás compartiendo ahora y nunca tendrás que decirle a otra persona lo que estás haciendo, pero comenzarás a sentirte mejor. Te sientes feliz, se siente en paz, se siente la unión, sientes el poder de ella.

Hoy simplemente pido que todos los días para reconozcas al Espíritu, en ti mismo, en los demás, y ver la luz allí y ver que lo puedes hacer. Ver cuando alguien está de pie delante de ti y que está contando una historia, que estás justo en el amor y estás viendo el amor que son. Mantén tu mente abierta también a escuchar, simplemente escucha lo que viene a ti, y si hay algo que decir, ¿lo dices? Entonces lo dices, o no dices nada.

Estamos practicando y estoy tan feliz de que estés aquí. Esta es una reversión de todo lo que hemos sido enseñados en el mundo, y vamos a pasar a trabajar con Cristo, ¿y cuál es tu propósito aquí? Vamos a estar avanzando en temas sobre la abundancia y vamos a considerar algunas cuestiones acerca del dinero, ya que es un bloqueo enorme para muchas personas, pero no quería empezar por ahí.

Las personas quedan atrapadas ahí, y piensan, “sólo quiero sanado mi cuerpo y quiero más dinero”, y esa no es la solución. La solución es recordar quién eres y entonces todo comienza a caer en su lugar y eso es lo que quiero que veas.

Gracias por estar aquí.
Te amo, te honro, te bendigo. Te veo.

 


Un Curso de Milagros
Capítulo 31
LA VISIÓN FINAL
El Reconocimiento del Espíritu

O bien ves la carne o bien reconoces el espíritu. En esto no hay términos medios. Si uno de ellos es real, el otro no puede sino ser falso, pues lo que es real niega a su opuesto. La visión no ofrece otra opción que ésta. Lo que decides al respecto determina todo lo que ves y crees real, así como todo lo que consideras que es verdad. De esta elección depende todo tu mundo, pues mediante ella estableces en tu propio sistema de creencias lo que eres: carne o espíritu. Si eliges ser carne jamás podrás escaparte del cuerpo al verlo como tu realidad, pues tu decisión reflejará que eso es lo que quieres. Pero si eliges el espíritu, el Cielo mismo se inclinará para tocar tus ojos y bendecir tu santa visión a fin de que no veas más el mundo de la carne, salvo para sanar, consolar y bendecir.

La salvación es un deshacer. Si eliges ver el cuerpo, ves un mundo de separación, de cosas inconexas y de sucesos que no tienen ningún sentido. Alguien aparece y luego desaparece al morir; otro es condenado al sufrimiento y a la pérdida. Y nadie es exactamente como era un instante antes ni será el mismo un instante después. ¿Qué confianza se puede tener ahí donde se percibe tanto cambio? ¿Y qué valía puede tener quien no es más que polvo? La salvación es el proceso que deshace todo esto. Pues la constancia es lo que ven aquellos cuyos ojos la salvación ha liberado de tener que contemplar el costo que supone conservar la culpabilidad, ya que en lugar de ello eligieron abandonarla.

La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección. Pues puedes ver el cuerpo sin ayuda, pero no sabes cómo contemplar otro mundo aparte de él. Tu mundo es lo que la salvación habrá de deshacer, permitiéndote así ver otro que tus ojos jamás habrían podido encontrar. Cómo va a lograrse esto no es algo que deba preocuparte. No comprendes cómo apareció ante ti lo que ves, pues si lo comprendieses, desaparecería. El velo de la ignorancia está corrido igualmente sobre lo bueno que sobre lo malo, y se tiene que traspasar para que ambas cosas puedan desaparecer a fin de que la percepción no encuentre ningún lugar donde ocultarse. ¿Cómo se puede hacer esto? No se puede hacer en absoluto. Pues ¿qué podría aún quedar por hacer en el universo que Dios creó?

Sólo la arrogancia podría hacerte pensar que tienes que allanar el camino que conduce al Cielo. Se te han proporcionado los medios para que puedas ver el mundo que reemplazará al que tú inventaste. ¡Hágase tu voluntad! Esto es verdad para siempre tanto en el Cielo como en la tierra, independientemente de dónde creas estar o de lo que creas que la verdad acerca de ti mismo debe realmente ser. Independientemente también de lo que contemples, y de lo que elijas sentir, pensar o desear. Pues Dios Mismo ha dicho: “Hágase tu voluntad”. Y, consecuentemente, se hace.

Tú que crees que puedes ver al Hijo de Dios como quisieras que fuese, no olvides que ningún concepto que abrigues de ti mismo puede oponerse a la verdad de lo que eres. Erradicar la verdad es imposible. Pero cambiar de conceptos no es difícil. Una sola visión que se vea claramente y que no se ajuste a la imagen que antes se percibía, hará que el mundo sea diferente para aquellos ojos que hayan aprendido a ver porque el concepto del yo habrá cambiado.

¿Eres invulnerable? Entonces el mundo te parece un lugar inofensivo. ¿Perdonas? Entonces el mundo es misericordioso, pues le has perdonado sus ofensas, de modo que te contempla tal como tú lo contemplas a él. ¿Eres un cuerpo? Entonces ves en cada hermano un traidor, listo para matar. ¿Eres espíritu, inmortal y sin la más mínima posibilidad de corrupción ni mancha alguna de pecado sobre ti? Entonces ves estabilidad en el mundo, pues ahora es absolutamente digno de toda tu confianza: un lugar feliz en donde descansar por un tiempo, en donde no hay nada que temer, sino sólo amar. ¿Le negarían los puros de corazón la bienvenida a alguien? ¿Y qué podría herir a los que son verdaderamente inocentes?

¡Hágase tu voluntad, santa criatura de Dios! No importa si crees estar en el Cielo o en la tierra. Lo que la Voluntad de tu Padre ha dispuesto para ti jamás ha de cambiar. La verdad en ti permanece tan radiante como una estrella, tan pura como la luz, tan inocente como el amor mismo. Y tú eres digno de que se haga tu voluntad.

 

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