Hoy hablaremos acerca de la visión de Cristo y de mi historia de llorar en la bañera.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 26 AUDIO EN ESPAÑOL


Yo solía llorar en la bañera cada noche durante aproximadamente 9 meses, sintiendo lástima por mí misma.

Hoy, en el vídeo, narro esa historia.

¡A disfrutar!

Cada uno de nosotros obtiene un vislumbre de la verdad de lo que realmente somos – LO VEMOS – y el mío llegó en un momento en la bañera, y para ti lo estoy entregando en bandeja de plata porque te amo.

¡No hay de qué!

Nadie debe sufrir o estar en el dolor.

Te doy las gracias por estar aquí conmigo y por abrir tu mente a la posibilidad de que no estamos solos, que Dios está con vosotros, Cristo está aquí.

Tú estás comenzando a experimentar con esta idea de que tienes un Guía, y estás recordando la verdad de tu identidad como completo y perfecto. Te doy las gracias por ello.

 


Esta memoria de tu Verdadero Ser lava y te limpia de todas las ilusiones.


 

La verdad de lo que eres brilla y despeja todas las enfermedades, todas las dificultades, todos los problemas, y esta es la razón por la que necesitas hacer nada excepto recordar la verdad.

Me encanta que dice: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.”

 

 

Es por eso que hace unos días hice que invitaras a la verdad a tu vida, y permitir que la verdad ocupara tu mente completamente.

Estamos recibiendo muchas cartas ahora que son increíbles, muchas de curación física produciéndose.

Todo lo que estás haciendo es recordar la verdad y usar esa oración de sanación de la Lección 136 cuando tu mente va a una historia, una enfermedad, o un dolor físico.

Tú tienes el poder y la habilidad para recordar, “Bien, he olvidado lo que soy y acepto la verdad de mi identidad. Yo no soy un cuerpo. No puedo estar enfermo”.

Este reconocimiento brilla hasta desvanecer todas las ilusiones. Es casi como un bloque de hielo – donde un pedazo de hielo simplemente se desprende y sólo sale flotando. Es exactamente igual.

Con Amor,
Lisa

 

 

 


EJERCICIO/PRÁCTICA DEL DÍA:

  1. Ver el video del Día 26 (o escuchar el audio o leer la transcripción).
  1. Permite que la verdad ocupe tu mente completamente.
  1. Identifícate con el Ser que eres en verdad.

 


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TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO / AUDIO

Día 26: Visión de Cristo

¡Hola, bienvenido! Soy Lisa. Este es el día 26 y el tema de hoy es la Visión de Cristo.

Te doy las gracias por estar aquí conmigo y por abrir tu mente a la posibilidad de que no estamos solos, que Dios está contigo, Cristo está aquí. Tú estás comenzando a experimentar con esta idea de que tienes una guía y estás recordando la verdad de tu identidad como completo y perfecto. Así que te doy las gracias por ello.

Esta memoria lava y te limpia de todas las ilusiones. La verdad de lo que eres brilla y desvanece todas las enfermedades, todas las dificultades, todos los problemas, y esta es la razón por la que necesitas hacer nada, excepto recordar la verdad. Me encanta ese proverbio que dice, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

Estamos recibiendo muchas cartas ahora, que son increíbles, muchas de curación física que se ha producido. Todo lo que estás haciendo es recordar la verdad y usar esa oración de sanación cuando tu mente va a una historia, una enfermedad, un dolor físico. Simplemente recuerdas, “Bueno, he olvidado lo que soy y acepto la verdad de mi identidad y no soy un cuerpo. No puedo estar enfermo”. Y ese reconocimiento brilla y desvanece todas las ilusiones. Es casi como un bloque de hielo, tú sabes, donde un pedazo de hielo simplemente cae y sólo sale flotando. Es exactamente igual.

Lo que he tenido que hacer a lo largo de los últimos días es que te dieras cuenta de que hay dos voces que escuchas, y muchas personas piensan que hay una sola voz. Tuve que dejarte una asignación de anotar todos los pensamientos que cruzaran tu mente, los sentimientos que estabas experimentando, y la gente estaba escribiendo escandalizada porque pensaban que ya estaban viéndose a sí mismos como un halcón.

De lo que te vuelves consciente es que cuando no estás vigilante y no estás prestando atención, esa parte de la mente que opera en el mundo que se llama el ego, fácilmente toma el mando. Simplemente salta en el asiento del conductor y opera completamente por su cuenta, y te vuelves consciente de ello.

Te das cuenta de que esa parte de la mente que está atacando, criticando, que se preocupa, que planifica, no eres tú. Repentinamente tienes una experiencia de que no eres tus emociones, no eres tus pensamientos. Hay una parte de ti que puede ver estas cosas y eso es lo que hicimos un día como tarea, y la verdad resplandece hasta desvanecerlas.

Me encanta la Lección 49: “La Voz de Dios me habla durante todo el día”, porque afirma que hay una parte de tu mente que escucha la voz de Dios, y esa parte es “serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad”. Así que ahora puedes elegir, puedes elegir para identificar con cuál parte, la parte más tranquila o la parte que está loca y caótica y preocupada y triste y enferma, y se te da a elegir. No eres tus emociones, no eres tus pensamientos, no eres tus historias. Tú ya eres completo y perfecto, eres eterno, eres todo luz, todo amor. Esta memoria, cuando regresa a ti, brilla hasta desaparecer todo lo que no es la luz.

Tuve una experiencia que sucedió hace años. Yo solía sentarme en la bañera cada noche a llorar, sintiendo lástima por mí misma, y esto duró como 9 meses. Sentía que mi vida era un fracaso y que nadie me amó, y yo estaba muy triste. Pero durante el día yo era capaz de proyectar una personalidad alegre. Yo era servicial, productiva, encantadora, y por la noche me metía en la bañera y lloraba y sentía lástima por mí misma.

Tenía estas conversaciones en mi mente de cosas que la gente había dicho a mí, y cómo me habían traicionado. Repasaba conversaciones imaginarias de las cosas que yo podría decirle en el futuro a alguien. Yo soñaba despierta de lo que mi vida podría ser. Me sentía enojada de que mis oraciones no eran contestadas, conociendo ya un Curso en Milagros. Este era el problema, yo ya sabía, pero por alguna razón no podía acceder a ese lugar de alegría.

Entonces en una noche, ¡ahí estaba la alegría! En medio de mi llanto, este sentimiento de alegría estaba allí viendo, y dejé de llorar en ese instante. Fue una sensación de paz y felicidad, y fue una experiencia extraña al principio, porque yo estaba así como, “¡Wow! ¿Qué es esto?” y me di cuenta, esta es la verdad de lo que soy, y todo lo que tengo que hacer es identificarme con esa parte de mí misma, y la luz de esa revelación desapareció todo lo demás.

Nunca lloré en la bañera de nuevo, nunca sentí lástima o tristeza después de eso. Sigo llorando, tú sabes, en las películas o cuando recibo cartas que realmente tocan mi corazón y algo se mueve en mí y me hace un nudo en la garganta. Pero es un tipo diferente de sentimiento ahora, es una sensación de alegría.

Lo que quiero que hagas hoy, quiero que busques tu tarjeta de tu “Verdadero (nueva) forma de ser” y si no has escrito una aún, por favor, escribe uno ahora. También puedes escribir una nueva desde el nuevo espacio donde te encuentras, porque estás en un nuevo espacio ahora, no eres la misma persona que comenzó este programa hace 20, o lo que sea, 7, 8, 9 días atrás.

Así que ahora estás recordando, “Está bien, puedo identificarme con esa parte de mí. La parte silenciosa que es tranquila y totalmente segura y feliz”. Esto es lo que la visión de Cristo es. Te vuelves consciente de que existe un observador, y el observador desaparece también. Quiero decir eso porque en el comienzo, donde estamos ahora, estás entrenando tu mente de una manera sistemática para ver cómo funciona tu mente y a ver a todo y a todos de manera diferente.

Al principio parece mucho trabajo. Parece mucho esfuerzo, puedes sentirte abrumado de ver tu mente, y sólo quiero decir que eso desaparece. Es lo que un Curso de Milagros llama “purificación” y una integración cuando de repente el observador se va y te identificas completamente con Cristo. Esta es la parte ahora, vamos a empezar a movernos a esto, de colaborar con Cristo, trabajando con toda tu mente.

Por ahora, es hacer un compromiso a sólo recordar la verdad de lo que eres. Yo quiero que hagas este compromiso para sólo seguir recordando, “Soy un hijo de Dios. Estoy completo. Soy eterno. Dios está aquí. Cristo está aquí”. Y empiezas a ver a las cosas simplemente desaparecer. Ni siquiera puedes recordar cómo solías ser antes. Es como si era la vida de otra persona, ya lo verás.
Te doy las gracias por estar aquí conmigo y por abrir tu mente a estas nuevas ideas y recordar quién eres. Te amo.

 

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