La Voz de Dios te habla durante todo el día.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 24 AUDIO EN ESPAÑOL


La razón por la que mucha gente parece que no puede oír la voz muy bien (o nada) se debe a que la voz del ego es fuerte, está al mando, está al frente y al centro.

Esa voz basada en el miedo es en la que normalmente nos centramos a lo largo de nuestra vida.

Ahora estás reconociendo que hay dos voces.

¿Te gustó la práctica de ayer observando al ego hablando todo el día sin parar?

Es mi esperanza que ahora estés activamente consciente de quién ha estado sosteniendo las riendas todo este tiempo. Que nunca se calla. Cuenta con un comentario acerca de todo, todo el día.

La voz de Dios, por el contrario, está quieta y en silencio. Con el fin de que escuches esta voz, tienes que estar quieto y tranquilo.

La parte de la mente que opera en el mundo y obedece las leyes del mundo está:

  • Constantemente distraída
  • Desorganizada
  • Muy insegura

La parte de tu mente que permanece en la verdad está:

  • Siempre serena
  • Siempre en reposo
  • Enteramente segura

¿Qué voz estás escuchando?

La voz que escuchas es la voz que eliges escuchar.

Esta es la sencilla instrucción de 3 palabras (13 letras en total) que se le dio a Bill Thetford con el fin de escuchar la voz de Dios.

 

Y Cristo respondió con 2 palabras (9 letras en total!)

 

¡Que tengas un gran día en Dios!

 


EJERCICIO/PRÁCTICA DEL DÍA:

  1. Mira el video Día 24 (o escucha el audio o lee la transcripción.)
  1. Leer la lección 49 de Un Curso de Milagros “La voz de Dios me habla durante todo el día”

Para descargar la Lección 49 – “La voz de Dios me habla durante todo el día” de Un Curso de Milagros como un documento PDF imprimible, hacer clic en el botón azul de abajo. También se encuentra escrita al final de esta página web – desplazarse hacia abajo para ver.

Lección 49 PDF

 

 


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TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO/AUDIO:

Día 24: ¡La Voz de Dios me habla durante todo el día!

¡Hola bienvenido! Estoy feliz de que estés aquí. Gracias por estar. Soy Lisa y este es el día 24 y el tema de hoy es “La Voz de Dios me habla durante todo el día”.

Así que en lo que estamos concentrados ahora es en el fortalecimiento de la voz de Dios y “la voz de Dios me habla a todo lo largo del día”. La razón por la que parece que no puedes oír la voz se debe a que la voz del ego ha estado de frente y al centro, y esa es la voz en que normalmente nos centramos en todo lo largo de toda nuestra vida. Ahora estás reconociendo que hay dos voces.

Lo que voy a hacer hoy se centrará en la lección 49 en Un Curso de Milagros y también quiero contar una historia sobre Bill Thetford y Helen Schucman no quiero centrarme mucho en esa historia. Ellos son los que llevaron a un Curso de Milagros al mundo y hay muchos artículos y entrevistas que se pueden leer en línea si estás interesado, voy a guardar para más tarde esa historia, que es una muy buena.

Por ahora quiero realmente que sepas que hay una parte de tu mente que está en conexión constante con Dios, ya sea que lo sepas o no. Esta parte de tu mente está en calma, en paz, en quietud, en la alegría y conoce todas las cosas. Conoce todo el panorama, conoce el plan, conoce todas las cosas.

Hay otra parte de tu mente que es una ilusión salvaje. Es altamente caótica, ataca, es cruel, pretende ser agradable, se confunde, es celosa, es triste, se enferma, ya sabes, es la tierra de locos. Pensaste que esta era tu voz y le has estado escuchando.

Quiero leer la Lección 49 y quiero mostrar, simplemente, cómo se puede detectar esta voz. Tú estás entrenándote a ti mismo de una manera sistemática para oír las dos voces y elegir cuál de ellas deseas identificar.

Por lo tanto, dice, “Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunica­ción con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está” y que tiene tres cosas “constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura”.

Me encanta porque ahora realmente puedo comprobar y ver, “Está bien, si no soy ninguna de estas tres cosas, entonces me estoy identificando con la mente que no es real y yo no quiero hacer eso”. Así, estoy distraído, desorganizado, muy inseguro. Lo sabrás si estás, por la forma en que te sientes y eso es el ego, que obedece a las leyes de la separación y ya no estamos haciendo eso más. Estamos eligiendo a Dios, estamos eligiendo el Amor y estamos prestando atención a esa parte de nuestra mente y es la única parte que es real.

Por lo tanto, dice: “La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y per­turbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle oídos”. ¡Eso es todo! De hecho, ¡trata de no escuchar esa voz!” Trata de identificar la parte de tu mente donde la calma y la paz reinan siempre. Trata de escuchar la llamada de la voz de Dios para ti con amor, recordando que tu Creador no se ha olvidado de su Hijo.

Así que quiero que leas el resto de esta lección, es muy corta. Lo que quiero ahora es hablar de Bill y Helen, quiero saltarme la parte de la historia de cómo llegó el Curso al tiempo y espacio. Está todo en línea y hay libros sobre el tema. Lo que quiero hablar es de la decisión conjunta de ellos para encontrar una mejor manera.

Así que ambos eran profesores de psicología en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York en la década de los 60, y el departamento en el que trabajaban era muy caótico, había muchas peleas. Tenían estas reuniones semanales, y Bill dijo un día a Helen, quienes eran colegas, “Tiene que haber una manera mejor y estoy decidido a encontrarla”. Ella dijo: “Me uno contigo”. Y eso es lo que la curación es ¿recuerdas? Te unes, te unes con algo, alguien o algo. Así te estás uniendo con Dios, te estás uniendo con otra persona.

Lo que pasó es, que entraron en esa unión, y porque se determinó encontrar otra manera, él no estaba esperando que las otras personas cambiaran. El venía ahora con una nueva perspectiva en la que estaba escuchando de manera diferente, no estaba luchando, él no se defendía.

Lo que pasó fue, después de eso, que Helen comenzó a tener sueños, ella era atea, no creía en ninguna de estas cosas, empezó a escuchar una voz y la voz le dijo: “Este es un Curso de Milagros, por favor toma notas”. Ella tenía mucho miedo, llamó a Bill y él le dijo: “Bueno, ¡haz lo que dice! Te ayudaré”.

Por los próximos 7 años, oyó la voz que venía a través de ella, decía que no era una voz con palabras, a pesar de que de alguna manera se entendía. Era como un dictado rápido, ella lo tomaba en taquigrafía y él leía las notas al día siguiente, luego él las escribía en limpio, les tomó 7 años y un Curso de Milagros es eso.

Ella identificó la voz como Jesús, el mismo que estuvo en la tierra hace 2.000 años, pero incluso antes de su muerte ella dijo: “Pero yo no creo en él”. Sin embargo ella anotó lo que se le dictó, por lo que tenemos este brillante Curso de Milagros. Lo que quiero contarles hoy es que Bill quería oír la voz de la misma manera que Helen la oía, por lo que pidió a Helen que le preguntara a Jesús, “¿Qué hago?” Y Jesús les dio una oración para Bill que decía: “Señor, heme aquí”, y eso es todo.

Lo que le dijo fue que Bill necesitaba algo muy rápido y corto para recordar, para hacer esa conexión, “Señor, heme aquí”.

Así que no es “Heme aquí” como algo físico.

Se trata de “Heme aquí, a tu disposición para escuchar”.

Y Jesús, en otra de las lecciones, lección 153 en Un Curso de Milagros, dice “En mi indefensión radica mi seguridad” – por lo que sin esos cercos – está mi seguridad. En esta lección dice, “Detente por un momento”, por lo que haces la pausa, “Y oye cuando te diga, ‘yo estoy aquí’ “.

Así que esta es la forma en que empiezas a escuchar la voz de Dios.

Es el reconocimiento de que estoy aquí, estoy abierto ahora. No estoy escuchando la voz del ego. “Señor, aquí estoy. Estoy abierto a escuchar”. Y entonces escuchas esta inversión que dice, “Yo estoy aquí. Aquí estoy. Estoy aquí”. Y ahí está la conexión. Así que estás diciendo, “Está bien, Dios está conmigo. Mi guía está conmigo. Hay Uno conmigo que conoce el camino y ahora estoy escuchando”.

En las primeras notas dice, ya que nunca lo hemos hecho antes, que se necesita una gran voluntad y esfuerzo para escuchar la voz y enfocarse. Bill estaba muy fuera de foco y la mayoría de nosotros está muy fuera de foco. Así que ahora el foco ahora está retirándose lejos de nuestros planes y haciéndonos ahora disponibles.

Por eso, hoy te pido simplemente hacer el espacio para escuchar la voz de Dios, ser conscientes de que hay una parte de tu mente que es tranquila y simplemente identificarte con esa parte, no tienes que forzar nada. No tienes que tratar de hacer nada, sucede por sí mismo, ya que ya está sucediendo, ya te encuentras en comunicación.

¡Así que deseo que tengas un gran día! La voz de Dios te está hablando a todo lo largo del día así como la voz del ego, trata de no escucharlo, no es tu identidad. Estamos escuchando ahora a la voz de la Verdad. Te doy las gracias por estar aquí, Te amo, Te honro, te veo.

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Un Curso de Milagros
Lección 49
La Voz de Dios me habla durante todo el día.

Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunica­ción con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.

La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad. Es la única parte que realmente existe. La otra es una loca ilusión, frenética y per­turbada, aunque desprovista de toda realidad. Trata hoy de no prestarle oídos. Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre. Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente recordándote que tu Creador no se ha olvidado de Su Hijo.

Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. De hecho, trataremos de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. Él quiere que oigas Su Voz. Te la dio para que la oyeses.

Escucha en profundo silencio. Permanece muy quedo y abre tu mente. Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imagina­ciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios: Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. No vives aquí. Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido.Estamos tratando de llegar a Dios.

No te olvides de repetir la idea de hoy frecuentemente. Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible.Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo, y com­prendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.

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