¿ESTÁS LISTO PARA ACEPTAR LA VERDAD DE LO QUE ERES?


Hoy sigo con el tema de la enfermedad.

Sé que probablemente hubieras deseado permanecer con los temas de la paz, el amor, la alegría y la felicidad.

¿Por qué tenemos que hablar de algo tan intenso y difícil como la enfermedad?

Debido a que el objetivo es sanar, hay que entender lo que es la enfermedad. No hay otra manera.

Es necesario ver lo que pasa exactamente cuando contamos historias y tratamos de encontrar soluciones a los problemas y dificultades percibidas.

Cuando te das cuenta que no eres un cuerpo, la curación es automática.

Hoy reconoceremos que la enfermedad es una defensa contra la verdad.

Y aceptaremos la verdad de lo que eres y dejaremos que tu mente esté completamente curada hoy.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 19 AUDIO EN ESPAÑOL


 

 

 

¿Quién eres?

Eres completo, curado e íntegro, que brilla en el reflejo del amor de Dios.

El primer paso es querer que la verdad llegue a ti – que este recuerdo sea restaurado en ti.

Y lo que es importante es que invites a que la verdad se acerque.

Y eso es lo que estamos haciendo hoy.

Abrir las puertas de tu corazón y de la mente y decir: ¡¡¡¡Pasa adelante!!!!

La verdad está aquí ahora, pero sin tu invitación no la reconocerás.

 


DOS VECES AL DÍA POR 15 MINUTOS PIDE QUE LA VERDAD LLEGUE A TI Y TE LIBERE.

Y la verdad vendrá, porque nunca ha estado aparte de ti.


 

La práctica se describe en detalle en la Lección 136 de Un Curso de Milagros.

No tienes que saber cómo llegar a Dios o la verdad.

Todo lo que necesitas es un poco de buena voluntad simplemente para sentarte en silencio durante 15 minutos, y hacer lo poco que se te pide – decir una oración de sanación para ayudar a elevarte por encima de la defensa… y la verdad te encontrará porque la verdad nunca ha estado aparte de ti.

Hoy se te pedirá que aceptes la verdad de lo que eres – Espíritu, Luz, Amor, Eterno, Pleno – y dejar que tu mente esté completamente curada hoy.

 

 

 


EJERCICIO/PRÁCTICA DEL DÍA:

  • Mira el video del Día 19 (o escuchar audio o leer la transcripción ) – ¡Disfruta!
  • Opcional (¡pero te animo hacerlo!): Leer la Lección 136 de Un Curso de Milagros: La enfermedad es una defensa contra la verdad.
  • Hacer el ejercicio del libro de trabajo, Lección 136: Dos veces hoy durante 15 minutos para pedir que la verdad llegue y te libere.

Si has encontrado que este programa ha sido de valor para tu vida, siéntete en libertad para contribuir con una donación, esto permitirá que el programa se pueda seguir ofreciendo gratuitamente.
Quiero Donar

 

Únete a Nuestro Grupo de Facebook


Del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros,

Lección 136:

Este es nuestro objetivo hoy. Dedicaremos un cuarto de hora en dos ocasiones a pedirle a la verdad que venga y nos libere. Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros. Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos. Introducimos dicha invitación con una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido:

La enfermedad es una defensa contra la verdad.

Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente.

La curación destellará a través de tu mente abierta a medida que la paz y la verdad se alcen para ocupar el lugar de la contienda y de las imaginaciones vanas. No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad. No quedarán en tu mente figuras sombrías procedentes de tus sueños ni sus absurdos y obscuros anhelos, cuyos propósitos dobles se persiguen descabelladamente. La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera.

Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga, Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.

Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible.

Mas para conservar esta protección es preciso que te mantengas extremadamente alerta. Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma.

De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que di para tus adentros:

He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo.

La enfermedad es una defensa contra la verdad.

Mas yo no soy un cuerpo.

Y mi mente es incapaz de atacar.

Por lo tanto, no puedo estar enfermo.

– Un Curso de Milagros


Para la Lección 136 – “La enfermedad es una defensa contra la verdad” de Un Curso de Milagros como un documento PDF imprimible, hacer clic en el botón azul de abajo. También se encuentra escrita al final de esta página web – desplazarse hacia abajo para ver.

Lección 136 PDF

 


TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO/AUDIO:

Día 19: La curación es automática

¡Hola bienvenido! Soy Lisa. Este es el día 19 y el tema de hoy es: “La curación es automática”.

Así que nuestra atención se centra en la curación y es importante para entender la curación que se entienda el propósito que la enfermedad tiene.

Vamos a estar viendo hoy en la lección 136 de Un Curso de Milagros, “La enfermedad es una defensa contra la verdad”.

Ayer estaba hablando de las defensas y la mayor defensa es la creencia de que eres un cuerpo, que estás solo y separado de los demás y los demás son cuerpos. La segunda defensa es hacer planes por tu cuenta, se te ha olvidado que tienes un guía, que has olvidado a Dios, has olvidado tu origen y haces planes por ti mismo y éstos crean un muro.

Lo que tenía que hacer ayer era hacer una pequeña ilustración que muestra cómo estás fuera de todo lo que eres y tus resentimientos ocultan la luz, esa es la primera cosa que hicimos hace dos semanas. Cuando estás parado de pie aquí, todo lo que ves es quejas y problemas, y desde este lugar donde crees que las quejas, problemas y enfermedades son ciertas, creas otro muro a tu alrededor. A continuación, se intenta resolver estos problemas y enfermedades. Eso crea otra pared, y dice que hay una cerca a tu alrededor que te está cerrando de todos y todo.

Es importante que abras tu mente y dejes ir todo. Es por esto que, en un principio, pedí que te mires a ti mismo como un halcón, tanto como sea posible, para ver si puedes dejar de contar tus historias. Se empieza a ver que la mente es adicta a contar historias y cuando dejas de contar historias, se siguen pensando en ellas. Todavía estás pensando, “Esa persona me irrita. Tengo este dolor en la rodilla. Este problema, esta enfermedad”. Y tú no eres culpable de nada de eso.

Hoy lo que quiero hacer es leer partes de la 136 y pido que leas a través de todo su contenido. Si no lo deseas, no tienes que hacerlo, pero quería asegurarme de que no estuviera dejándote de dar nada. Un Curso de Milagros está disponible en tiendas de libros, así que todo está aquí para ti. Pero si sientes que simplemente no tienes tiempo para leer todo esto, voy a darte la práctica general, que consiste en tomar dos descansos de quince minutos hoy, para invitar a la verdad para venir a ti.

Tengo mi llave a la felicidad hoy. ¿Cuál es la llave a la felicidad? El Perdón. “Perdona y vas a ver esto de manera diferente. Perdona y esto va a desaparecer”. El perdón es la llave que está en nuestra mano y nos lleva fuera de un estado de aislamiento, como lo es la enfermedad. La enfermedad es el aislamiento. Y el perdón, me perdono a mí mismo, es como voy a conseguir todo esto, yo perdono a los demás y ¡bum! ya estamos aquí, esto no es un viaje, esto no es una distancia, pero necesito recordar mi unidad con todo el mundo si espero experimentar sanación, la plenitud, la paz, la felicidad y la alegría.

La enfermedad no es un accidente, es una decisión. Un Curso de Milagros dice que es una decisión consciente, que ni siquiera es inconsciente. Es una decisión consciente para mantenernos a nosotros mismos separados de la verdad, para mantenerla fuera. Dice aquí, esto es lo que te estaba mostrando ayer. Se dice que una vez que hayamos tomado la decisión de estar separados de los demás, se obtienen efectos que se parecen a las enfermedades y problemas y luego te olvidas de inmediato que fuiste tú quien tomó esa decisión. Dice: “La rapidez con la que te olvidas del papel que desempeñes en la fabricación de tu “realidad” es lo que hace que las defensas no parezcan estar bajo tu control”.

La enfermedad es una defensa y la enfermedad parece estar más allá de tu control. Se te olvida que lo creaste. Lo querías y no eres culpable por eso, sino que tienes que decir en realidad, “Está bien, yo quería estar separado de los demás y me estoy poniendo efectos de mi propia creencia y ahora no quiero hacerlo más”. Es en estas sesiones de práctica de hoy que la verdad entrará en tu mente.

Dice: “Mas puedes recordar lo que has olvidado, si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que se encuentra doblemente sellada en el olvido”. Muy bien, así que eso es lo que pasaba. Ayer, se dijo que cuando crees que estás enfermo, es la primera ilusión, y ahora estás tratando de arreglar la enfermedad, esa es la segunda ilusión, entonces te dice ahora que es doblemente difícil conseguir que recuerdes la totalidad de lo que eres.

Esto sólo dice lo mismo, que esta decisión es “doblemente sellada por el olvido”. Y todo lo que necesitas es un instante de recuerdo, “yo no soy mi cuerpo, no soy la enfermedad, yo soy la luz del mundo”. Y de golpe, todo esto desaparece, todo esto se convierten en uno y todo se convierte en uno contigo. Así que de hecho estás sanando a otros por tu recuerdo y toda la ilusión desaparece, ¡de esa manera! Hoy, “la curación es automática” por lo que dice en la lección 136, “Y ahora el cuerpo es curado”.

Así que sólo quiero moverme en esa dirección en este momento. Sólo hoy, di lo siguiente: “Está bien, la enfermedad es una decisión. No sé porqué lo causé, pero lo hice, y no necesito continuar”. Y eso es todo lo que necesitas hacer. No trates de averiguar por qué lo causaste, sólo di: “Está bien, yo lo causé. ¡Ese es el fin de la historia!”

Entonces lo que dice es, sólo voy a leer aquí el final para llegar a la práctica… dice: “El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa”, así que la luz que tienes es un poder mucho más allá de tu defensa. Todo lo que necesitas es un poco de buena voluntad de conectar con este poder para reconocerlo. “Pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad”. Así que hay que invitar a la verdad a que venga, es muy importante.

No se puede simplemente decir: “Bueno, Lisa dijo que vendría, así que vendrá”. No, tienes que tomar estos momentos de quietud e invitar a la verdad para entrar en tu mente. Tiene que ser tu mente que lo hace, tienes que invitarla. “Y ésta alborea en cualquier mente que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. La verdad se puede encontrar en cualquier momento; incluso hoy mismo, si eliges practicar darle la bienvenida”. Y este es nuestro objetivo hoy.

Dos veces hoy, durante quince minutos, vas a pedir a la verdad que vengan a ti y hacerte libre y la verdad viene porque nunca ha estado separada de ti. Así que la invitas y hay una oración de sanación aquí. Dice: “La enfermedad es una defensa contra la verdad.Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente”. Y la curación parpadeará en toda tu mente y dice, “Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio”.

Quiero que te quedes con eso, el cuerpo está sano. No quiero que vuelvas y digas, “Oh, no está curado porque todavía siento el dolor, todavía tengo problemas de enfermedad”. Quiero que sepas, que el cuerpo se ha curado.

Es tan hermoso y dice, que no te das cuenta de los límites que has colocado en el cuerpo para los propósitos que le has dado y los propósitos que le hemos dado al cuerpo es permanecer separado de todo, “A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plena­mente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible”.

La siguiente parte es importante, esta es la parte que te miras como un halcón, “Mas para conservar esta protección es preciso que te manten­gas extremadamente alerta. Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma”. Así que hay que mantenerse alerta, cuando piensas que eres un cuerpo de nuevo.

Dice: “De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. 2No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que di para tus adentros: He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo. La enfermedad es una defensa con­tra la verdad. Mas yo no soy un cuerpo. Y mi mente es incapaz de atacar. Por lo tanto, no puedo estar enfermo“.

Lo que me gusta de esta frase aquí, es que dice simplemente que tengas cuidado y observes, eso es todo, como que estamos preservando la verdad de nuestra mente por esta observación cuidadosa. Entonces dice: “De ocurrir esto, remédialo de inmediato” si volvemos a la vieja manera y eso me encanta porque Jesús, el autor de Un Curso de Milagros, está diciendo, como de hecho cree que sólo puedes, “tomar una decisión de nunca ceder al juicio, para no dejar que tu mente sostenga pensamientos de ataque” y “trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro”. Pero “de ocurrir esto” como si estuviera diciendo que podría ocurrir… siento que él está diciendo que puede pasar… Puedes caminar absolutamente en este nuevo lugar y dejar que todos los juicios se vayan, que toda la planificación que tú has comenzado se vaya.

Deja que todos los resentimientos se vayan, pero si esto ocurre, esto es lo que dices simplemente “He olvidado lo que soy”. Atrápate a ti mismo en ese momento y sentirás la irritación, sentirás que estás fuera de tu centro y vas a decir: “Está bien, me confundí a mi mismo con mi cuerpo”. y entonces, en ese momento recuerdas, “no soy un cuerpo y mi mente es incapaz de atacar. Así que no puedo estar enfermo”.

Te agradezco por tu práctica de hoy, esos quince minutos de invitar a la verdad que vengan a ti y reconocer sólo que el cuerpo está sano. Si la mente a continuación dice: “No, no lo está”, quiero que te quedes con esto. Estamos en los 40 días juntos y decimos: “Ahora la salud queda plenamente garantizada”. No soy un cuerpo. No estoy enfermo y ahora estás curado. Y te quedas con eso, sigue recordándote a ti mismo de la verdad de lo que eres.

Te doy las gracias por estar aquí. Te amo.

 


Un Curso de Milagros
Lección 136
La enfermedad es una defensa contra la verdad.

Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad. Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido. Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista. Una vez que se reconoce esto, la curación es automática. Pues dicho reconocimiento desvanece esta ilusión sin sentido, valiéndose del mismo enfoque que lleva a todas las ilusiones ante la verdad, y simplemente las deja allí para que desaparezcan.

La enfermedad no es un accidente. Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de auto-engaño. Y al igual que todos los demás mecanismos, su propósito es ocultar la realidad, atacarla, alterarla, incapacitaría, distorsionarla, tergiversarla y reducirla a un insignificante montón de partes desarmadas. La meta de todas las defensas es impedir que la verdad sea integra. Las partes se ven entonces como si cada una de ellas fuese un todo en sí misma.

Las defensas no son involuntarias ni se forjan inconscientemente. Son como varitas mágicas secretas que utilizas cuando la verdad parece amenazar lo que prefieres creer. Parecen ser algo inconsciente debido únicamente a la rapidez con que decides emplearlas. En ese segundo, o fracción de segundo en que decides emplearlas, reconoces exactamente lo que te propones hacer, y luego lo das por hecho.

¿Quién sino tú decide que existe una amenaza, que es necesario escapar, y erige una serie de defensas para contrarrestar la amenaza que ha juzgado real? Todo esto no puede hacerse de manera inconsciente. Mas una vez que lo has hecho, tu plan requiere que te olvides de que fuiste tú quien lo hizo, de manera que parezca ser algo ajeno a tu propia intención; un acontecimiento que no guarda relación alguna con tu estado mental; un desenlace que produce un efecto real en ti, en vez de uno que tú mismo has causado.

La rapidez con la que te olvidas del papel que desempeñas en la fabricación de tu “realidad” es lo que hace que las defensas no parezcan estar bajo tu control. Mas puedes recordar lo que has olvidado, si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que se encuentra doblemente sellada en el olvido. El hecho de que no te acuerdes no es más que la señal de que esa decisión todavía está en vigor, en cuanto que eso es lo que deseas. No confundas esto con un hecho. Las defensas hacen que los hechos sean irreconocibles. Ese es su propósito, y eso es lo que hacen.

Las defensas toman fragmentos de la totalidad, los ensamblan sin tener en cuenta la verdadera relación que existe entre ellos, y, de esta manera, tejen ilusiones de una totalidad que no existe. Este proceso es lo que produce la sensación de amenaza, y no cualquier resultado que pueda derivarse de él. Cuando se arrancan partes de la totalidad y se consideran como algo separado y como un todo en sí mismas, se convierten en símbolos que representan un ataque contra la totalidad y al, en efecto lograrlo, ésta no se puede volver a ver como la totalidad que es. Sin embargo, has olvidado que dichas partes sólo representan tu decisión de lo que debe ser real, a fin de que ocupe el lugar de lo que sí es real.

La enfermedad es una decisión, No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te debilita y te hace sufrir. Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente engañada y todo tu mundo parece dar tumbos y estar a punto de derrumbarse. Ahora enfermas, para que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para tus falsos castillos.

¿Por qué crees que la enfermedad puede escudarte de la verdad? Porque demuestra que el cuerpo no está separado de ti y que, por lo tanto, tú no puedes por menos que estar separado de la verdad. Experimentas dolor cuando el cuerpo lo experimenta, y en ese dolor te vuelves uno con él. De esta manera, tu “verdadera” identidad queda a salvo, y el extraño y perturbador pensamiento de que tal vez seas algo más que un puñado de polvo queda mitigado y silenciado. Pues fíjate, ese polvo puede hacerte sufrir, torcerte las extremidades y pararte el corazón, ordenándote que mueras y dejes de existir.

De esta manera, el cuerpo es más fuerte que la verdad, la cual te pide que vivas, pero no puede imponerse a tu decisión de querer morir. Y así, el cuerpo es más poderoso que la vida eterna, el Cielo más frágil que el infierno y los designios de Dios para la salvación de Su Hijo se ven contrarrestados por una decisión que es más fuerte que Su Voluntad. El Hijo no es más que polvo, el Padre no está completo y el caos se sienta triunfante en Su trono.

Tal es el plan que has elaborado para tu propia defensa. y crees que el Cielo se estremece ante ataques tan irracionales como éstos, en los que Dios queda cegado por tus ilusiones, la verdad transformada en mentiras y todo el universo hecho esclavo de las leyes que tus defensas quieren imponerle. Mas ¿quién podría creer en ilusiones salvo el que las inventa? ¿Quién más podría verlas y reaccionar ante ellas como si fuesen la verdad?

Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad. El universo permanece indiferente a las leyes con las que has creído gobernarlo. Y el Cielo no se ha inclinado ante el infierno, ni la vida ante la muerte. Lo único que puedes hacer es elegir pensar que mueres o que sufres enfermedades, o que de alguna manera tergiversas la verdad. Lo que ha sido creado no guarda relación alguna con eso. Las defensas son planes para derrotar lo que no puede ser atacado. Lo que es inalterable no puede cambiar. Y lo que es absolutamente impecable no puede pecar.

Ésta es la simple verdad. No recurre a la fuerza ni al dominio. No exige obediencia, ni intenta demostrar cuán fútiles y lamentables son tus intentos de planear defensas que la pudiesen alterar. La verdad sólo desea brindarte felicidad, pues ése es su propósito. Quizá exhala un pequeño suspiro cuando rechazas sus dones. No obstante, sabe con absoluta certeza que recibirás lo que Dios dispone para ti.

Este hecho es lo que demuestra que el tiempo es una ilusión. Pues el tiempo te permite pensar que lo que Dios te ha dado no es verdad ahora mismo, como no puede por menos que serlo. Los Pensamientos de Dios son totalmente ajenos al tiempo. Pues el tiempo no es sino otra absurda defensa que has urdido contra la verdad. Lo que Él dispone, no obstante, esta aquí, y tú sigues siendo tal como Él te creó.

El poder de la verdad es muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se le ha dado entrada a la verdad. Y ésta alborea en cualquier mente que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. La verdad se puede encontrar en cualquier momento; incluso hoy mismo, si eliges practicar darle la bienvenida.

Este es nuestro objetivo hoy. Dedicaremos un cuarto de hora en dos ocasiones a pedirle a la verdad que venga y nos libere. Y la verdad vendrá, pues jamás ha estado separada de nosotros. Tan sólo aguarda la invitación que hoy le hacemos. Introducimos dicha invitación con una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y permita que la verdad sea como siempre ha sido:

La enfermedad es una defensa contra la verdad.

Aceptaré la verdad de lo que soy, y dejaré que mi mente sane hoy completamente.

La curación destellará a través de tu mente abierta a medida que la paz y la verdad se alcen para ocupar el lugar de la contienda y de las imaginaciones vanas. No quedará ni un solo rincón tenebroso que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la verdad. No quedarán en tu mente figuras sombrías procedentes de tus sueños ni sus absurdos y obscuros anhelos, cuyos propósitos dobles se persiguen descabelladamente. La mente sanará de todo deseo enfermizo que jamás haya tratado que el cuerpo obedeciera.

Ahora el cuerpo está sano porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no sentirá nada en absoluto. Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de enfermedad o de bienestar, de dolor o de placer. La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga, Lo único que se conserva es su utilidad y nada más.

Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que le habías impuesto al cuerpo como resultado de los propósitos que le habías adjudicado. A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a cualquier propósito que sea verdaderamente útil. La salud del cuerpo queda plenamente garantizada porque ya no se ve limitado por el tiempo, por el clima o la fatiga, por lo que come o bebe, ni por ninguna de las leyes a que antes lo sometías. No tienes que hacer nada para que esté bien, pues la enfermedad es ahora imposible.

Mas para conservar esta protección es preciso que te mantengas extremadamente alerta. Si permites que tu mente abrigue pensamientos de ataque, juzgue o trace planes para contrarrestar cosas que tal vez puedan pasar en el futuro, te habrás vuelto a extraviar, y habrás forjado una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en ese caso la mente estará enferma.

De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. No te confundas con respecto a lo que necesita sanar, sino que di para tus adentros:

He olvidado lo que realmente soy, pues me confundí a mí mismo con mi cuerpo.

La enfermedad es una defensa contra la verdad.

Mas yo no soy un cuerpo.

Y mi mente es incapaz de atacar.

Por lo tanto, no puedo estar enfermo.

 

 

Únete a Nuestro Grupo de Facebook