¿Estás listo para curarte? Hoy es el día.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 18 AUDIO EN ESPAÑOL

 

 

Durante los siguientes 3 días, nos vamos a centrar en el propósito de la enfermedad.

No te puedes curar si no entiendes la enfermedad.

He hecho otro dibujo para ilustrar la enseñanza. (Desplazarse todo el camino hasta la parte inferior de este post para ver el dibujo terminado – gracias Svava)

Por favor, únete a mí y prepárate hoy con un trozo de papel y un bolígrafo (o tu diario), para dibujar conmigo.

Durante los siguientes 3 días, voy a centrarme en tres lecciones del libro de Un Curso de Milagros- una lección por día – 135, 136 y 137.

Hoy es la lección 135 y describo las dos defensas más grandes que causan la enfermedad y lo fácil que es dejarlas ir.

Muchas personas con Un Curso de Milagros creen que la oración “Si me defiendo he sido atacado” significa que cuando estoy en una conversación con alguien, si me defiendo, voy a ser atacado.

Y eso no es lo que significa esta lección (aunque sí, puede pasar).

La lección está hablando de un tipo diferente de defensa.

La defensa # 1 es la creencia de que eres un cuerpo, que estás solo y separado, y que los demás son cuerpos.

Cuando crees que eres un cuerpo (y que estás solo y separado), que te estás defendiendo. Serás atacado… con la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, problemas, carencia, limitación.

Esto es lo que significa “Si me defiendo, he sido atacado”.

Si piensas que eres un cuerpo, serás atacado.

La defensa mayor #2 es “planes de iniciativa propia” – planes que se realizan sin tu guía, sin tu Maestro Interior, sin Dios.


Tú no necesitas defensas, ya que eres la luz del mundo.



 


EJERCICIO/PRÁCTICA DEL DÍA:

  1. Mira el video del Día 18 (o escucha el audio o lee la transcripción).
  2. Opcional (¡pero muy recomendable!): Lee la Lección 135 de Un Curso de Milagros.
  3. De UCDM Lección 135:

Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos abstendremos de elaborar planes sin sentido y de albergar pensamientos que le impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planear, de manera que podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos:

Si me defiendo he sido atacado.

Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo que mis defensas ocultan.

Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles son. Puede que no sean los planes que tú creías necesarios, ni las respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las respuestas a otro tipo de pregunta, la cual sigue aún sin contestar – si bien necesita ser contestada – hasta que por fin te llegue la Respuesta.

El propósito de todas tus defensas ha sido impedir que recibas lo que has de recibir hoy Y ante la luz y la dicha de la simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste jamás pensar que tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te presentas ante tu Creador tal como realmente eres.

Él se ha acordado de ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él.

– Un Curso de Milagros

 


Para descargar Libro de Trabajo Lección 135 – “Si me defiendo soy atacado” de Un Curso de Milagros como un documento PDF imprimible, hacer clic en el botón azul de abajo. También se registró al final de esta página web – desplazarse hacia abajo para ver.

Lección 135 PDF

 


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TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO/AUDIO:

Día 18: ¡Tus dos defensas más grandes!

¡Hola bienvenido! Soy Lisa. Este es el día 18 y el tema de hoy es: “Tus dos defensas más grandes”.

¿Estás listo para la curación? Me encanta la lección de hoy, vamos a estar mirando a la lección 135 y voy a estar mirando a tres Lecciones del Libro de Ejercicios durante los próximos tres días. Hoy es la lección 135, mañana es 136 y al día siguiente es 137. Vamos a hacer una lección por día, pido que leas la lección.

Es muy importante comprender cómo se logra la curación y entender el propósito de la enfermedad. Hoy voy a pedirte que tomes un pedazo de papel y un bolígrafo, vamos a ilustrar mientras hablo, es posible que tengas que parar el vídeo. Voy a leer desde la Lección 135 de Un Curso de Milagros, “La enfermedad es una defensa contra la verdad”.

Lo que voy a mostrar hoy es la ilustración idéntica que he mostrado de tu mente, es un gran círculo, tus resentimientos son las nubes que cubren el círculo y piensas que estás afuera. Te voy a mostrar que todo lo que ves son resentimientos, problemas, tu enfermedad, y no puedes ver la luz. Esta es la misma idea con la enfermedad y cuando lo ves, la enfermedad desaparece. ¡Te sorprenderás!

Voy a hablar de las dos mayores defensas. La lección 135 dice: “Si me defiendo he sido atacado”. Esta es también una de las ideas más incomprendidas en un Curso de Milagros. Estaba diciendo que la idea de “No necesito hacer nada” es una de las más incomprendidas, que tu propia identidad limitada no hace nada, sino el Cristo en ti, la luz en ti, hace todo.

“No necesito hacer nada”, no significa que te sientes en el sofá y esperes a que las cosas vengan a ti, es que TÚ no haces nada. TÚ, como un cuerpo no haces nada, pero el Cristo lo hace todo. Por lo que serás muy activo, pero de una manera tranquila y relajante.

Esta es una idea similar: “Si me defiendo he sido atacado”.

Lo que la mayoría de la gente piensa que esta idea significa es que si tú y yo vamos a tener una conversación y me defiendo, me vas a atacar. Eso sí que es cierto, pero eso no es de lo que esto está hablando, “Si me defiendo he sido atacado”.

Hoy quiero hablar de las dos defensas más grandes que tenemos. La defensa número uno es que eres un cuerpo, es la mayor defensa. Soy un cuerpo, estás separado y aparte de mí y eres un cuerpo, y cuando creo eso me atacan.

¿Cómo me atacó? Con la enfermedad, con problemas, con el miedo, la preocupación, con la oscuridad, es la defensa número uno, “Si me defiendo he sido atacado”. Cada vez que estoy contando una historia sobre mi enfermedad, aparece más ataque y más enfermedades.

La defensa número dos es hacer planes de iniciativa propia, y eso es para mí la tercera idea más incomprendida en un Curso de Milagros, es que no necesito planificar. La gente dice: “No estoy planeando” y eso no es lo que dice tampoco, dice acerca de planes de “iniciativa propia”.

Lo que estamos haciendo en este momento es que estamos abriendo nuestra mente a nuevas ideas, y este trabajo te está conduciendo a reconocer que tienes un guía. Hay uno contigo que está trabajando, eso es toda la mente de Cristo, no estás haciendo ningún plan por ti mismo nunca más. Ahora estamos haciendo todos los planes con Aquel que está contigo y le estamos pidiendo: “Está bien, ¿qué sigue? ¿A dónde voy ahora? ¿Qué debería decir? ¿Qué debo hacer?”

Hoy realmente sólo quiero que nos metamos en lo que es el propósito de la enfermedad y quiero mostrártelo visualmente. Quiero que tomes un pedazo de papel y lo que pido es que hagas el dibujo que te he hecho hacer antes del círculo. Quiero que lo hagas en el centro esta vez, con la luz en el interior, las nubes y las quejas fuera de este gran círculo, que es tu mente, y tú afuera del círculo.

Desde donde estas parado, todo lo que ves es resentimientos, oscuridad y problemas y no puedes ver la luz que está aquí. La luz es en realidad todo lo que te rodea, tú eres la luz pero mientras pienses que estás parado afuera con resentimientos no puedes ver la luz. Así que dibuja eso primero, y luego lo que quiero que hagas es que saques tres flechas que van de aquí y he dibujado algo en la parte posterior, una especie de imagen completa.

Voy a leer la lección 135 y voy a mostrar lo que estas tres flechas son. Lo que hacemos fuera en este lugar donde creo que soy un cuerpo, yo estoy defendiéndome con esa idea y estoy solo y separado, estos pequeños puntos son personas. Dice: “¿Quién iba a defenderse a sí mismo a menos que él pensara que ha sido atacado, que el ataque es real, y que defendiéndose podría salvarse a sí mismo? Y aquí radica la locura de la defensa; da a las ilusiones realidad plena”, esa es la primera cosa que hace.

Lo que yo quiero que hagas ahora es, quiero que dibujes un círculo y este es el que está completado. Pero aquí estás, voy a mostrarte las tres maneras diferentes que buscamos soluciones aquí solos, fuera de nuestra Fuente, pero por ahora, quiero que dibujes éste círculo a tu alrededor. Aquí es donde piensas que tus ilusiones son reales, que “tengo cáncer, tengo un tumor, tengo problemas, tengo facturas, estoy solo”.

Crees que la ilusión es real, eso es lo primero, le das absoluta realidad a las ilusiones”, y luego intentas lidiar con ellas”. De manera que quiero que dibujes un segundo círculo alrededor de él, que es la segunda cosa. Así que primero crees que tus ilusiones son reales y luego intentas resolverlas. Lo que dice aquí es: “Se añade las ilusiones a las ilusiones”, uno, dos, “haciendo que la corrección sea doblemente difícil”.

Bueno, realmente estás atrapado ahora y lo que he hecho aquí es que esto es una cerca. Así Un Curso de Milagros dice que el cuerpo, que es lo que piensas que eres cuando estás separado de tu fuente, es una valla que te has imaginado que se ha construido para mantenerte separado de todas las otras partes. Así que aquí, “yo soy un cuerpo, estoy separado, solo y aparte de todas las otras partes, y tú eres un cuerpo también”. Esto crea un cerco alrededor de ti mismo.

Lo que las tres flechas… dice, “y esto es lo que haces” creas una armazón, este muro a tu alrededor, “cuando intentas planificar el futuro”, por lo que estás planeando y estas son las flechas, estas planificando tu futuro por ti mismo sin tu guía. “Activas el pasado, y organizas el presente como deseas”. Operas desde la creencia de que tienes que protegerte a ti mismo y que estás solo.

Me encanta esto, no tienes que leer esto si no quieres pero yo te animo porque es muy bueno. Dice que está garantizada la salud. Dice: “¿No te parece extraño que al elaborar planes para reforzar tu armadura y afianzar tus cerrojos todavía más, jamás te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo, cómo lo estas defendiendo y contra qué?

Consideremos lo que defiendes. Estás defendiendo tu propia identidad, estás defendiendo tu cuerpo y es muy débil y te sientes impotente y estás defendiendo a un pequeño montón de polvo. Eres la luz del mundo, eres lo que el poder, el amor, la fuerza y la gracia son.

Dice: “El cuerpo no necesita ninguna defensa. No podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede cumplir, propósitos que están fuera de su alcance”. El yo el pequeño, la identidad limitada como un cuerpo en una línea de tiempo con historias, no es real.

Me encanta esto, que dice: “El cuerpo, que de por sí no tiene valor ni es merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo completamente ajeno a ti”. Me encanta que debido a que ahora es como una pieza de ropa, que no soy yo, es ajeno a mí. El cuerpo es en realidad ajeno de mí y no puede contenerme a mí. Nada puede contener la Eternidad y la intemporalidad que eres.

Se dice que cuando lo haces de esta manera, “se convierte en un instrumento saludable y útil, útil a través del cual la mente puede operar hasta que deje de tener utilidad. Pues ¿Quién querría conservarlo una vez que deje de ser útil?”

No voy a leer el resto de esto y se refiere a que… “Una mente que ha sanado no planea. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe a través de escuchar a una sabiduría que no es la suya”. Y esa es la dirección en la que vamos. Vamos a empezar a movernos fuera de la curación en los próximos días, pero realmente quiero dedicarle un poco más de tiempo hoy.

Así se siente la fuerza y la paz en ti, no estás tratando de arreglar tu cuerpo más. Quiero decir también que me han llegado algunas cartas. Si has estado tomando medicamentos o pastillas, sigue haciendo lo que estás haciendo. Lo que estás haciendo, simplemente síguelo haciéndolo, pero pon tu foco ahora en este trabajo, no intentes cambiar el comportamiento, no trates de cambiar lo externo más. Por lo que sólo sigue haciendo lo que estás haciendo y verás, comenzarás a sentirte mejor, comenzarás a sentirte más en paz y luego recibirás la orientación sobre lo que debes hacer y lo sabrás, va a ser una determinada orientación.

Dice acerca de los planes: “Lleva a cabo los planes que recibe a través de escuchar a una sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se te enseñe lo que debe hacerse, y luego procede a hacerlo. No dependas de ti mismo para nada, sino adecúate para cumplir los planes que se te asignen”.

Esa es la segunda defensa, hacer planes por tu cuenta, si haces planes por ti mismo sin escuchar a tu guía serás atacado. Tendrás problemas, enfermedades, dolor y sufrimiento porque “Si me defiendo he sido atacado”. Cuando pienso que soy un cuerpo y creo que estás separado de mí, soy atacado.

Dice: “La mente que hace planes se niega a permitir cambios”. Así que, obviamente, este camino va a requerir la confianza porque estamos tan acostumbrados a la planificación. También me encanta éste párrafo, que es uno de mis favoritos, que dice: “¿Qué no ibas a aceptar si supieses que todo cuánto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien?” Hay Uno solo contigo, y eso es lo que es, hay Uno contigo, mientras estás creyendo que estás enfermo y en sufrimiento, que te ama, se trata de ti.

Lo que voy a pedir que hagas hoy es el ejercicio, “Dos períodos de quince minutos, dos veces al día, nos abstendremos de elaborar planes sin sentido y de albergar pensamientos que le impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planear, de manera que podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos”. Si me defiendo he sido o atacado. Más en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo que mis defensas ocultan.

Por eso me encanta esta ilustración, porque durante quince minutos dos veces al día, donde te encuentres, permite que la verdad entre en tu mente. Deja escapar todos tus planes, simplemente deja de lado todas las distracciones durante esos dos períodos de quince minutos, simplemente descansa, descansa de todos tus planes. Di: “Nada más que eso. Nada más que eso. Si hay planes para hacer, se te informará de ellos. Puede que no sean los planes que pensabas que eran necesarios, ni tampoco las respuestas a los problemas que pensaste tenías que confrontar”.

Aquí dice, “Todas tus defensas están apuntado a no recibir lo que recibirás hoy”. Así que hay una herencia y verás que el cuerpo comienza a cambiar, y no estás preocupado más porque tu atención se centra en la luz en que te encuentras. Éstas establecen todos tus planes, te estás olvidando del pasado y estás usando tu mente para ir a través de los resentimientos.

Tengo un recordatorio más para mí mismo, muy bien, se te ha dado una llave. La llave de la felicidad se ha colocado en tu mano y esta llave es el perdón. Esta llave la conseguirás, vas a pasar al otro lado de la baranda, vas a pasar a través de los resentimientos, y recordarás la verdad de lo que eres. La clave está en tu mano.

Ahora puedes decir: “Oh, ahora veo por qué tengo que dejar mis resentimientos”. ¿Cuánto quieres la curación? ¿Cuánto quieres esto? ¿Quieres quedarte en tu pequeño espacio limitado, o quieres ver la luz que eres y ver todo el entretejido de tu vida cambiar? ¡Eso es lo que quiero! ¡Já!

Aquí dice: “El cielo no pide nada. Es el infierno que hace demandas extravagantes para el sacrificio. Renuncias a nada este día, cuando, sin defensas, te presentas ante tu creador como realmente eres”. Dice, “trata de no dar forma a este día como tú crees que te beneficiaría más. Porque no puedes concebir toda la felicidad que viene a ti sin tu planificación”.

Así que de nuevo, no voy a leer todo, pero pido que lo leas. Si no sientes que quieres, no es necesario. Todo lo que pido para ti hoy es reconocer cuáles son las dos mayores defensas que crean la enfermedad, siendo la primera tu creencia en el cuerpo, tu creencia de que estás separado, tu creencia de que otras personas están en cuerpos y separados y eso no es la verdad, todo es uno.

La segunda es la defensa, de planear por iniciativa propia. Estás trabajando sin tu guía, estás viviendo sin tu fuente y cuando te defiendes, estás siendo atacado y aquí es cuando los problemas vienen. Cuando se establecen las defensas, es como si colocas los resentimientos. Sabes que esto no es un muro grueso y pesado, cuando tiras tus defensas, ¡¡bum!! Estás ahí, porque ya estás aquí. Tú eres la luz.

Sólo dos sesiones de práctica de hoy de quince minutos para dejar de lado toda tu planificación y permitir que la verdad llegue a tu mente. Se trata de una experiencia directa, sólo me estoy expresando de una manera que te permita conocer ese punto cuando te sientes. Esa es la parte más importante de este ejercicio porque la luz sabe qué hacer.

Todo lo que tienes que hacer es manifestar tu voluntad al decir: “Está bien, voy a apartar estos dos períodos de quince minutos de descanso hoy y dejar de lado mis historias, dejar de tratar de reparar el cuerpo. Hoy voy a permitir que la verdad se acerque”.

Les agradezco por estar aquí conmigo, te honro y Te amo. Gracias.


Un Curso de Milagros
Lección 135
Si me defiendo he sido atacado.

¿Quién se defendería a sí mismo a menos que creyese que ha sido atacado, que el ataque es real y que defendiéndose es cómo puede salvarse? En esto radica la insensatez de las defensas, las cuales otorgan absoluta realidad a las ilusiones y luego intentan lidiar con ellas como si fuesen reales. Ello no hace sino añadir más ilusiones a las ilusiones, haciendo así que la corrección sea doblemente difícil. Y esto es lo que haces cuando tratas de planear el futuro, reactivar el pasado u organizar el presente de acuerdo con tus deseos.

Actúas basándote en la creencia de que tienes que protegerte de lo que está ocurriendo porque ello encierra una amenaza para ti. Sentirte amenazado es el reconocimiento de una debilidad inherente; es asimismo la creencia de que hay un peligro que tiene el poder de incitarte a que busques una defensa apropiada. El mundo está basado en esta creencia demente. Y todas sus estructuras, pensamientos y dudas, sus castigos y su pesado armamento, sus definiciones legales y sus códigos, su ética, sus líderes y sus Dioses, no hacen sino perpetuar esta sensación de amenaza. Pues nadie andaría por el mundo cargando con una pesada armadura sino fuese porque el terror le encoge el corazón.

Las defensas son atemorizantes. Surgen del miedo, el cual se intensifica con cada defensa adicional. Crees que te ofrecen seguridad. Sin embargo, lo que hacen es proclamar que el miedo es real y que el terror está justificado. ¿No te parece extraño que al elaborar planes para reforzar tu armadura y afianzar tus cerrojos todavía más, jamás te detienes a pensar qué es lo que estás defendiendo, cómo lo estás defendiendo y contra qué?

Examinemos en primer lugar qué es lo que defiendes. Debe ser algo muy débil y vulnerable. Algo que es presa fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por lo tanto, necesita que tú lo defiendas. ¿Qué otra cosa sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante cuidado y preocuparse en gran manera por su bienestar? ¿Qué otra cosa sino el cuerpo flaquea y es incapaz de ser el digno anfitrión del Hijo de Dios?

Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o ser algo temible. Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le impones. No necesita complicadas estructuras que lo defiendan, ni medicamentos para conservar la salud, ni cuidados, ni que te preocupes por él en absoluto. Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o construyes murallas para su protección, estarás declarando que tu hogar está a merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.

¿No es este cuadro aterrador? ¿Cómo puedes estar en paz con semejante concepto de tu hogar? Sin embargo, ¿qué fue lo que dotó al cuerpo con el derecho de servirte de esta manera sino tus propias creencias? Fue tu mente la que le asignó al cuerpo todas las funciones que percibes en él, y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de polvo y agua que realmente es. ¿Quién defendería semejante cosa si reconociese que eso es lo que es?

El cuerpo no necesita ninguna defensa No podemos hacer suficiente hincapié en esto. El cuerpo se mantendrá fuerte y saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y elevadas metas que no puede alcanzar. Tales intentos ridículos, aunque celosamente atesorados, son la fuente de los múltiples y dementes ataques a que lo sometes. Pues el cuerpo parece frustrar tus esperanzas, tus valores y tus sueños, así como no satisfacer tus necesidades.

El “ser” que necesita protección no es real. El cuerpo, que de por si no tiene valor ni es merecedor de la más mínima defensa, sólo requiere que se le perciba como algo completamente ajeno a ti, para convertirse en un instrumento saludable y útil a través del cual la mente puede operar hasta que deje de tener utilidad. Pues ¿quién querría conservarlo una vez que deja de ser útil?

Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu mente. Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las faltas y los defectos de los cuales crees que el cuerpo debe ser liberado. De este modo, no podrás ver a la mente como algo separado de las condiciones corporales. Y descargarás sobre el cuerpo todo el dolor que procede de concebir a la mente como frágil, limitada y separada de las demás mentes y de su Fuente.

Estos son los pensamientos que necesitan curación, y una vez que hayan sido corregidos y reemplazados por la verdad, el cuerpo gozará de perfecta salud. La verdad es la única defensa real del cuerpo. Sin embargo, ¿recurres a ella para defenderlo? El tipo de protección que le ofreces no le beneficia en absoluto, sino que le añade más angustia a tu mente. Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda esperanza de curación, pues no puedes ver dónde se deben depositar las esperanzas si es que éstas han de ser esperanzas fundadas.

La mente que ha sanado no planifica. Simplemente lleva a cabo los planes que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. Espera hasta que se le indica lo que tiene que hacer, y luego procede a hacerlo. No depende de sí misma para nada, aunque confía en su capacidad para llevar a cabo los planes que se le asignan. Descansa serena en la certeza de que ningún obstáculo puede impedir su avance hacia el logro de cualquier objetivo que sirva al gran plan que se diseñó para el bien de todos.

La mente que ha sanado se ha liberado de la creencia de que tiene que planear, si bien no puede saber cuál sería el mejor desenlace, los medios por los que éste se puede alcanzar, ni cómo reconocer el problema que el plan tiene como propósito solucionar. La mente no podrá sino hacer un mal uso del cuerpo al hacer sus planes mientras no reconozca que esto es así. Mas cuando acepte que esto es verdad, sanará y dejará a un lado al cuerpo.

Forzar al cuerpo a que se amolde a los planes que una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo enferme. En tal caso el cuerpo no es libre para ser un instrumento de ayuda en un plan que le ofrece mucha más protección de la que él podría prestarse a sí mismo, y que por un tiempo requiere de sus servicios. Cuando se utiliza con este propósito, la salud está asegurada. Pues todo aquello de lo que la mente se valga para tal fin funcionará perfectamente y con la fortaleza que se le ha otorgado, la cual no puede fallar.

Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes que uno mismo inicia son tan sólo defensas, al ser su propósito el mismo para el que se concibieron todas las defensas. Estos planes constituyen los medios a través de los cuales una mente atemorizada intenta hacerse cargo de su propia protección a costa de la verdad. Esto se puede reconocer fácilmente en algunas de las formas que adopta este auto-engaño, en las que la negación de la realidad es muy evidente. No obstante, rara vez se reconoce que hacer planes es en sí una defensa.

La mente que se dedica a hacer planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros. No cree que se le vaya a proveer de todo cuanto pueda necesitar, a menos que ella misma lo haga. El tiempo se convierte en algo en lo que lo que se enfatiza es el futuro, el cual se debe controlar mediante el aprendizaje y la experiencia derivada de sucesos pasados y de las creencias que se abrigan. Dicha mente pasa por alto el presente, basándose en la idea de que el pasado le ha enseñado lo suficiente como para permitirle dirigir su futura trayectoria.

La mente que hace planes, por lo tanto, no permite ningún cambio. Lo que aprendió en el pasado se convierte en la base de sus futuros objetivos. Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que ha de suceder. Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. No hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo de éste.

Las defensas son los planes que emprendes para atacar la verdad. Su objetivo es seleccionar aquello a lo que le das tu conformidad, y descartar lo que consideras incompatible con tus creencias acerca de lo que es tu realidad. No obstante, lo que queda ciertamente no tiene significado. Pues tu realidad es “la amenaza” que tus defensas intentan atacar, ocultar, despedazar y crucificar.

¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? Tal vez no hayas entendido bien Su plan, pues Él nunca podría ofrecerte dolor. Mas tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición iluminando cada paso que jamás diste. Mientras hacías planes para la muerte, Él te conducía dulcemente hacia la vida eterna.

Tu presente confianza en Él es la defensa que te promete un futuro tranquilo, sin ningún vestigio de sufrimiento y lleno de un júbilo que es cada vez mayor, a medida que esta vida se vuelve un instante santo, ubicado en el tiempo, pero reconociendo únicamente la inmortalidad. No permitas que ninguna defensa, excepto tu presente confianza, dirija el futuro, y esta vida se convertirá en un encuentro significativo con la verdad, la cual sólo tus defensas podrían ocultar.

Sin defensas, te conviertes en una luz que el Cielo mismo, lleno de gratitud, reconoce como propia. Y te conducirá por los caminos que se diseñaron para tu felicidad, de acuerdo con el plan ancestral que comenzó al nacer el tiempo. Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará hasta que el júbilo ilumine al mundo. Y nuestros hermanos gustosamente dejarán a un lado sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo les causaban terror.

Esperaremos hoy con gran expectación ese momento llenos de absoluta confianza en el presente, pues esto es parte de lo que se planeó para nosotros. Descansaremos en la certeza de que se nos proveerá de todo cuanto podamos necesitar para lograr esto hoy. No haremos planes acerca de cómo se va a lograr, sino que nos daremos cuenta de que nuestra indefensión es lo único que se requiere para que la verdad alboree en nuestras mentes con absoluta certeza.

Durante quince minutos, en dos ocasiones hoy, nos abstendremos de elaborar planes sin sentido y de albergar pensamientos que le impidan la entrada a la verdad en nuestras mentes. Hoy recibiremos en lugar de planear, de manera que podamos dar en vez de organizar. Y en verdad se nos da cuando decimos:

Si me defiendo he sido atacado.

Mas en mi indefensión seré fuerte. Y descubriré lo que mis defensas ocultan.

Eso es todo. Si tienes que hacer planes, ya se te dirá cuáles son. Puede que no sean los planes que tú creías necesarios, ni las respuestas a los problemas a los que creías enfrentarte. Mas son las respuestas a otro tipo de pregunta, la cual sigue aún sin contestar – si bien necesita ser contestada – hasta que por fin te llegue la Respuesta.

El propósito de todas tus defensas ha sido impedir que recibas lo que has de recibir hoy Y ante la luz y la dicha de la simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste jamás pensar que tenías que defenderte de tu liberación. El Cielo no pide nada. Es el infierno el que exige extravagantes sacrificios. Hoy no estarás renunciando a nada durante estos momentos en los que, sin defensas, te presentas ante tu Creador tal como realmente eres.

Él se ha acordado de ti. Hoy nosotros nos acordaremos de Él. Pues ésta es la Pascua Florida de tu salvación. Y tú emerges de nuevo de lo que parecía ser la muerte y la desesperanza. Ahora renace en ti la luz de la esperanza, pues ahora vienes sin defensas a descubrir cuál es tu papel en el plan de Dios. ¿Qué insignificantes planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor una vez que la Voz que habla por Dios Mismo te ha mostrado tu función?

No trates de que este día se ajuste a lo que según tú sería más beneficioso para ti. Pues no puedes ni concebir toda la felicidad que te llega sin que tú tengas que planear nada. Decídete a aprender hoy, y todo el mundo se unirá a ti para dar este paso gigantesco y celebrar tu Pascua Florida contigo. Si en cualquier momento a lo largo del día adviertes que cosas pueriles e insignificantes parecen ponerte a la defensiva y tentarte a urdir planes, recuerda que éste es un día dedicado a un aprendizaje especial, y reconócelo repitiendo lo siguiente:

Ésta es mi Pascua Florida.

Y quiero conservarla santa.

No me defenderé, pues el Hijo de Dios no necesita defensas contra la verdad de su realidad.

 

 

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