HOY QUIERO QUE SEAS “GRAVEMENTE PERTURBADO POR TU HOSTILIDAD”


Esa es una línea de Un Curso de Milagros (abajo) y hoy quiero que te sigas observando a ti mismo como un halcón y averigües cómo te atacas a ti mismo y a los demás con tus pensamientos. Ver qué tan hostil te miras a ti mismo con la crítica, el juicio y la culpa.

Esto es importante para descubrir la más oscura piedra angular del ego – lo que vamos a hacer hoy.

Mantienes tu hostilidad oculta de tu consciencia por el miedo de mirar lo que cubre: el terror de la redención.

Hoy exponte al miedo más profundo – el que el ego no quiere que mires – tu miedo al amor.

El párrafo siguiente es de un Curso de Milagros en una sección llamada El miedo de la redención. Si deseas leer toda la sección, ve hasta el final a la parte inferior de esta página web.


“Tal vez te preguntes por qué es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud. Puede que también pienses que al Espíritu Santo le sería muy fácil mostrártelo y desvanecerlo sin que tú tuvieses necesidad de traerlo a la conciencia. Hay, no obstante, un obstáculo adicional que has interpuesto entre la Expiación y tú. Hemos dicho que nadie toleraría el miedo si lo reconociese. Pero en tu trastornado estado mental no le tienes miedo al miedo. No te gusta, pero tu deseo de atacar no es lo que realmente te asusta. Tu hostilidad no te perturba seriamente. La mantienes oculta porque tienes aún más miedo de lo que encubre. Podrías examinar incluso la piedra angular más tenebrosa del ego sin miedo si no creyeses que, sin el ego encontrarías dentro de ti algo de lo que todavía tienes más miedo. No es de la crucifixión de lo que realmente tienes miedo. Lo que verdaderamente te aterra es la redención.”
– Un Curso de Milagros.

 


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 14 AUDIO EN ESPAÑOL


 

 

Hoy es un punto de inflexión – estamos terminando con la primera parte de este programa de 40 días que se ha tratado acerca de ver los resentimientos, dejar ir el pasado ¡y estar dispuestos a ver las cosas de manera diferente!

Si todavía tienes resentimientos, simplemente mira y quédate atento. No te preocupes. No eres culpable. No te juzgues por tener juicios – simplemente obsérvalos como nubes pasajeras.

Eres completo, inocente y perfecto, no importa lo que estés pensando o sintiendo.

Ahora nos estamos moviendo en la curación, la oración, escuchar la voz de Dios y ver con la Visión de Cristo.

Una de las cosas que absolutamente me encanta de Un Curso de Milagros es que me recuerda de inmediato la verdad de mi identidad como Espíritu y me dice que nada de lo que pienso que veo es real.

Y entonces, trabajo conmigo donde yo creo que estoy (dentro del sistema de pensamiento del ego) en la oscuridad, en la falta de mérito, la duda, la separación, el miedo, la ira, el ataque, la preocupación, la enfermedad y los problemas.

Dices, está bien, vamos a empezar donde crees que estás, ¡y vámonos!

Para mí esta es una de las sorprendentes y singulares cualidades que establece el Curso, diferente de otros caminos.

Muchos otros libros espirituales que he leído en los últimos años dicen cosas difusas como “Sé feliz. Sé agradecido. Sólo hazlo”, y nunca funcionaron para mí.

Yo podía “estar feliz y agradecida”, sólo alrededor de una hora y luego me deslizaba hacia abajo en mis habituales depresivas formas de ira.

Las afirmaciones positivas nunca funcionaron para mí.

Un Curso de Milagros, por otro lado, dice, está bien, vamos a empezar en el lugar donde crees que estás y partir de allí.

Veamos tus quejas. Veamos tus miedos. Veamos las formas en que te atacas a ti mismo. Veamos la forma de atacar a otros. Veamos tu odio. Veamos cómo te haces sentir culpable. Veamos cómo proyectas tu culpa a los demás. Vamos a nombrar a estas personas.

¡Incluso tienes que rellenar los espacios en blanco!

Así que puedes nombrar las personas que te irritan.

Y entonces… hace la cosa más increíble – te invita a ver las cosas de manera diferente, bajo una nueva luz.

Se te recuerda que no eres débil e indefenso. No eres una víctima. No eres impotente.

Eres potente, fuerte, cariñoso y amable.

Se te recuerda que la persona que piensas que ves “ahí fuera” como separado de ti ¡eres tú! Esta idea puede ser muy engañosa cuando se le oye por primera vez. Estamos tan acostumbrados a pensar que la gente está separada de nosotros.

Si estás escuchando esto por primera vez, yo simplemente pido que mantengas una mente abierta a la posibilidad de que tal vez es cierto.


Descúbrelo por ti mismo.


 

Ve a través de tu día con curiosidad, mirando a todos y todo lo que ves (conoces y piensas) como tú mismo. Lo que está frente a ti, te dices a ti mismo “Este soy yo. Esta persona es un pensamiento en mi mente. Esa silla es una imagen que he hecho. Estoy viendo mis pensamientos proyectados hacia el exterior”.

En este punto, puede ser que no tenga ningún sentido para ti y podría parecer la cosa más loca que has oído.

Pero si lo haces, mantén una mente abierta, y comenzarás a ver el mundo de otra manera.

Hoy, ya que nos estamos preparando para pasar a la sanación, te pido que mires a tu odio y te des cuenta de que es toda tu extensión. Esto es crucial para que mires a tu temor a la redención y la eleves a tu conciencia. Vamos a ir a la piedra angular más oscura del ego, el único lugar que no quiere que vayas.

Hoy, vamos a mirar allí.

Hoy les pido que se vean gravemente perturbados por su hostilidad.

Asegúrate de ver que tu hostilidad es un encubrimiento para evitar mirar lo que tu realmente tienes miedo de ver – el miedo a la luz.

A partir de ahí, serás capaz de ver que no hay nada que temer.

 

 


Si has encontrado que este programa ha sido de valor para tu vida, siéntete en libertad para contribuir con una donación, esto permitirá que el programa se pueda seguir ofreciendo gratuitamente.
Quiero Donar

Únete a Nuestro Grupo de Facebook

 


EJERCICIO/PRÁCTICA DEL DÍA:

  1. Mira el video del día 14- Disfrútalo
  2. Obsérvate como un halcón hoy y sé gravemente perturbado por tu hostilidad. No dejes escondida tu hostilidad de ti. Mira lo que el ego ha mantenido oculto con tus resentimientos. Mira cómo te atacas a ti mismo con juicios y críticas. Mira cómo atacas a otros con tus pensamientos. Eleva estos pensamientos de miedo a tu consciencia, y ten la voluntad de mirar cómo tu hostilidad ha estado cubriendo el miedo a la redención. El miedo de dar el paso a tu magnificencia.

 


TRANSCRIPCIÓN DE VIDEO/AUDIO:

Día 14: El punto de inflexión

¡Hola ¡bienvenido! Esta es Lisa y este es el día 14, este es un punto de inflexión.

Hemos pasado dos semanas realmente viendo cuánto estás dispuesto a dejar de lado los resentimientos de verdad y he estado haciendo dos cosas, mezclándolo en los días, es posible que lo hayas notado.

Voy de ida y vuelta, recordándote la verdad de lo que eres como Espíritu, como la inocencia, como la verdad, como Amor. He estado invitándote también a estar parado en el lugar donde crees que estás, ese lugar de resentimientos, culpa, acusación, vergüenza y en realidad sólo muestra que tienes siempre una opción y lo fácil que es dejarlo ir. He hecho prácticas de estar quieto y eso es para mí la cosa más poderosa que permite que la energía empiece a moverse para que vengas a esa dirección con tu verdadero Ser.

Lo que quería hacer hoy es que éste sea el último día en que estamos mirando a los resentimientos. Vamos a empezar a movernos hacia la sanación, escuchar la voz de Dios, viendo con la visión de Cristo. Quiero usar otra ilustración para ti y quiero leer algo de Un Curso de Milagros.

Lo que quiero mostrar hoy, mientras estoy leyendo, quiero que piensen acerca de este ejemplo visual. Así que siempre utilizo estos dos círculos y en realidad no hay ningún círculo ¿ok? Pero es una muy buena manera de pensar en él.

Acabo de poner el círculo de miedo aquí hoy, y el círculo del amor está por todas partes, no hay bordes hacia el círculo del amor, no hay un círculo.

Aquí, quiero que pienses en ello como una prisión oscura y aquí es donde la mayoría de las personas viven la mayor parte del tiempo. Lo que he estado haciendo, es decir, es como si se trata de una prisión. Aquí es donde vive la mayoría de las personas y creen que están atrapados aquí y es como si hubiera una puerta y la puerta está abierta ahora y me quedo aquí. Lo que estoy haciendo es, desde este lugar que estoy describiendo es lo que todo esto es, lo que es fuera de la prisión en la que has estado viviendo.

Así que estás aquí sintiéndote culpable, con una sensación de ataque y estoy llamándote a que te unas conmigo aquí donde yo estoy. Te estoy diciendo algo como, – es seguro venir aquí y lo que va a pasar es que vas a estar aquí conmigo y vas a estar llamando a otras personas fuera al lugar donde te encuentres.

Lo que quiero hacer hoy es, leer una parte de un Curso de Milagros de por qué es importante que mires a tu odio.

Así que muchas veces se ve una gran cantidad de libros de autoayuda y de prácticas espirituales que sólo te dicen que te sientas bien, que seas feliz, eso nunca funcionó para mí.

Sé que algunas personas tienen despertares espontáneos pero para mí la razón por la que amo Un Curso de Milagros es porque me encuentra donde creo que estoy, sabiendo que no estoy allí, atrapada en los resentimientos, atrapada en la oscuridad, atrapada en ilusiones. Te está diciendo que mires lo que estás haciendo, ¿es lo que quieres seguir haciendo, a sabiendas de que te están haciendo daño? Así que no es igual a que estés tratando de ser feliz, no se trata de fingir. Literalmente, la luz comienza a fluir y se convierte en tu verdadero Ser. No es fingir felicidad, es una felicidad que es tu verdadero Ser.

Este es el capítulo 13 que dice, “Tal vez te preguntes por qué es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud. Puede que también pienses que al Espíritu Santo le sería muy fácil mostrártelo y desvanecerlo sin que tú tuvieses necesidad de traerlo a la conciencia. Hay, no obstante, un obstáculo adicional que has interpuesto entre la Expiación y tú. Hemos dicho que nadie toleraría el miedo si lo reconociese. Pero en tu trastornado estado mental no le tienes miedo al miedo”.

Porque aquí donde vives en esta casa-prisión obscura, piensas que es normal. En realidad tienes miedo de estar aquí, porque esto es desconocido, este lugar es desconocido.

Conoces muy bien este lugar, quejarte, criticar, atacarte a ti mismo, atacar a otras personas, te sientes seguro aquí. Lo que tienes que ver, es el contraste entre este lugar y este lugar y tener el valor de caminar a través de esta puerta y decir adiós a la forma en que te has construido a ti mismo. Una vez más hace falta coraje, porque no sabes lo que hay por aquí, pero estoy diciéndote que es seguro, estoy parada aquí, yo vivo aquí.

Dice: “Pero en tu trastornado estado mental no le tienes miedo al miedo”. No te gusta, “no te gusta vivir aquí”, pero no es tu deseo atacar lo que realmente te asusta. Me encanta esta siguiente frase y de hecho es la frase con la que quiero que nos quedemos, ” no estás seriamente perturbado por tu hostilidad”.

Quiero que tomes esto en cuenta hoy, quiero que sufras graves perturbaciones por tu hostilidad. Quiero, de hecho, que puedas verte a ti mismo como un halcón. Quiero que prestes atención a los pensamientos que estás teniendo sobre ti mismo y otras personas, porque lo que estás pensando en tu mente es realmente lo que estás viendo en tu realidad física.

Podrías pensar, ya que no sale de mi boca y nadie escucha lo que estoy pensando no está produciendo efectos, pero te mantienes atrapado aquí. Hoy quiero que des un paso realmente en el dominio y siéntete gravemente perturbado por tu hostilidad y digas: “Esto es suficiente. He tenido suficiente de la forma en que pienso de mí mismo y de los demás”.

Dices: “La mantienes oculta porque tienes aún más miedo de lo que encubre. Podrías examinar incluso la piedra angular más tenebrosa del ego sin miedo si no creyeses que, sin el ego encontrarías dentro de ti algo de lo que todavía tienes más miedo. No es de la crucifixión de lo que realmente tienes miedo. Lo que verdaderamente te aterra es la redención.”

La redención significa en realidad la compra para salir, y me gusta la idea de comprar un esclavo. Has sido un esclavo y ahora tu libertad ha sido comprada y se puede dejar de lado la culpa ahora. Lo que Un Curso de Milagros dice es: “Tu llamada numero uno es la disposición activa para negar la culpabilidad en todas sus formas.”

Eso es lo que estamos haciendo hoy. Estamos reconociendo que este es un punto de inflexión y nos estamos alejando ahora de toda la culpa, toda la acusación, toda la preocupación, todas las críticas y decir: “Estoy caminando hacia la luz del sol ahora.” Y esto requiere confianza.

Así que lo que quiero hacer es que quiero terminar con una carta de una mujer que recibí hoy y me encanta esto porque se trata de una experiencia directa en la que realmente tienes que pasar algún tiempo haciendo las cosas que estoy sugiriendo que hagas .

Ella dice: “Hola Lisa, acabo de pasar un tiempo con Dios por primera vez. ¡Guauu! ¡Quién lo diría! ¡ah! ¡Fue absolutamente fabuloso! Así fácil y relajante, el tiempo corrió, pensé que iba a prolongarse, pero como has dicho, pasar tiempo con un amigo al que amas y que te ama no es un lastre, es una delicia. Me quedé allí sentada con una taza de té y una manta, en un momento de silencio, en un momento de plática, ¡fue genial!”

“Me encanta que tenía los ojos abiertos y no había ninguna agenda. Incluso me dieron un mensaje de que ya era hora de perdonar a la cándida en mi cuerpo. Por eso, cuando terminé, escribí una carta y guau, ¡fue increíble! Parece tan extraño que esta es la primera vez que he pasado tiempo con Dios de esta manera, sin hacer nada, sólo ser. ¡Guauu! Absolutamente genial, ¡gracias!”

Quiero que simplemente sepas que este es un punto de inflexión y ahora estamos dejando la oscuridad detrás y estamos entrando en la luz. Realmente no toma ningún tiempo, es una decisión, ya que esta luz es lo que eres, ya estás aquí. El tiempo que tomas para tratar de resolver la cantidad de cosas que hay que hacer, es sólo una pérdida de tiempo, se trata de una táctica dilatoria del ego.

Terminé con esta carta, porque esta es la vía rápida, estando en quietud! Estando en quietud en el instante santo y girando tu atención a Dios y estás fuera en la luz del sol. Así que gracias por estar aquí y sólo hoy, basta con que veas tus pensamientos y seas seriamente perturbado por pensamientos de culpa, ira, hostilidad. Solo debes estar seriamente perturbado por ellos y di: “Eso no es lo que soy. No estoy jugando con ellos más, los estoy dejando ir”.

Les agradezco de nuevo siempre por estar aquí y por hacer este trabajo, estamos entrando en un nuevo espacio ahora y Te amo, gracias.

 


EL MIEDO A LA REDENCIÓN
UN CURSO DE MILAGROS
(ESCRITO EL 5 DE OCTUBRE DE 1966)

 

Talvez te preguntes por qué es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud. Puede que también pienses que al Espíritu Santo le sería muy fácil mostrártelo y desvanecerlo sin que tú tuvieses necesidad de traerlo a la conciencia. Hay, no obstante, un obstáculo adicional que has interpuesto entre la Expiación y tú. Hemos dicho que nadie toleraría el miedo si lo reconociese. Pero en tu trastornado estado mental no le tienes miedo al miedo. No te gusta, pero tu deseo de atacar no es lo que realmente te asusta. Tu hostilidad no te perturba seriamente. La mantienes oculta porque tienes aún más miedo de lo que encubre. Podrías examinar incluso la piedra angular más tenebrosa del ego sin miedo si no creyeses que, sin el ego encontrarías dentro de ti algo de lo que todavía tienes más miedo. No es de la crucifixión de lo que realmente tienes miedo. Lo que verdaderamente te aterra es la redención.

Bajo los tenebrosos cimientos del ego yace el recuerdo de Dios, y de eso es de lo que realmente tienes miedo. Pues este recuerdo te restituiría instantáneamente al lugar donde te corresponde estar, del cual te has querido marchar. El miedo al ataque no es nada en comparación con el miedo que le tienes al amor. Estarías dispuesto incluso a examinar tu salvaje deseo de dar muerte al Hijo de Dios, si pensases que eso te podría salvar del amor. Pues este deseo causó la separación, y lo has protegido porque no quieres que ésta cese. Te das cuenta de que, al despejar la tenebrosa nube que lo oculta, el amor por tu Padre, te impulsaría a contestar Su llamada y a llegar al Cielo de un salto. Crees que el ataque es la salvación porque el ataque impide que eso ocurra. Pues subyacente a los cimientos del ego, y mucho más fuerte de lo que éste jamás pueda ser, se encuentra tu intenso y ardiente amor por Dios, y el Suyo por ti. Esto es lo que realmente quieres ocultar.

Honestamente, ¿no te es mas difícil decir “te quiero” que “te odio”? Asocias el amor con la debilidad y el odio con la fuerza, y te parece que tu verdadero poder es realmente tu debilidad. Pues no podrías dejar de responder jubilosamente a la llamada del amor si la oyeses, y el mundo que creíste haber construido desaparecería. El Espíritu Santo, pues, parece estar atacando tu fuerza, ya que tú prefieres excluir a Dios. Mas Su Voluntad no es ser excluido.

Has construido todo tu demente sistema de pensamiento porque crees que estarías desamparado en Presencia de Dios, y quieres salvarte de Su Amor porque crees que éste te aniquilaría. Tienes miedo de que pueda alejarte completamente de ti mismo y empequeñecerte porque crees que la magnificencia radica en el desafío y la grandeza en el ataque. Crees haber construido un mundo que Dios quiere destruir, y que amando a Dios- y ciertamente lo amas- desecharías ese mundo, lo cual es, sin duda, lo que HARÍAS. Te has valido del mundo, por lo tanto, para encubrir tu amor, y cuanto más profundamente te adentres en los tenebrosos cimientos del ego, más te acercas al Amor que yace allí oculto. Y ESO ES LO QUE REALMENTE TE ASUSTA.

Puedes aceptar la demencia porque es obra tuya, pero no puedes aceptar el amor porque no fuiste tú quien lo creó. Prefieres ser un esclavo de la crucifixión que un Hijo de Dios redimido. Tu muerte individual parece más valiosa que tu unicidad viviente, pues lo que se te ha dado no te parece tan valioso como lo que tú has fabricado. Tienes más miedo de Dios que del ego, y el amor no puede entrar donde no se le da la bienvenida. Pero el odio sí que puede, pues entra por su propia voluntad sin que le importe la tuya.

Tienes que mirar de frente a tus ilusiones y no seguir ocultándolas, pues no descansan sobre sus propios cimientos. Aparenta ser así cuando están ocultas, y, por lo tanto parecen ser autónomas. Ésta es la ilusión fundamental sobre la que descansan todas las demás. Pues debajo de ellas, y soterrada mientras las ilusiones se sigan ocultando, se encuentran la mente amorosa que creyó haberlas engendrado con ira. Y el dolor de esta mente es tan obvio cuando se pone al descubierto, que la necesidad que tiene de ser sanada es innegable. Todos los trucos y estratagemas que le ofrece no puede sanarla, pues en eso radica la verdadera crucifixión del Hijo de Dios.

Sin embargo, no se le puede realmente crucificar. En este hecho radica tanto su dolor como su curación, pues la visión del Espíritu Santo es misericordiosa y Su remedio no se hace esperar. No ocultes el sufrimiento de Su Vista, sino llévalo gustosamente ante Él. Deposita ante Su Eterna cordura todo tu dolor, y deja que Él te cure. No permitas que ningún vestigio de dolor permanezca oculto de Su Luz y escudriña tu mente con gran minuciosidad en busca de cualquier pensamiento que tengas miedo de revelar. Pues Él sanará cada pensamiento insignificante que tengas miedo de revelar. Pues Él sanará cada pensamiento insignificante que hayas conservado con el propósito de herirte a ti mismo lo expurgará de su pequeñez y lo restituirá a la grandeza de Dios.

Bajo la grandiosidad que en tanta estima tienes se encuentra la petición de ayuda que verdaderamente estás haciendo. Le pides amor a tu Padre, tal como Él te pide que regreses a Él. Lo único que deseas hacer en ese lugar que has encubierto es unirte al Padre, en amoroso recuerdo de Él. Encontrarás ese lugar donde mora la verdad a medida que lo veas en tus hermanos, que si bien pueden engañarse a sí mismos, anhelan, al igual que tú, la grandeza que se encuentra en ellos. Y al percibirla le darás la grandeza que se encuentra en ellos. Y al percibirla le darás la bienvenida y dispondrás de ella, pues la grandeza es el derecho del Hijo de Dios y no hay ilusión que pueda satisfacerla o impedirle ser lo que él es. Lo único que es real es su amor, y lo único que puede satisfacerle es su realidad.

Sálvale de sus ilusiones para que puedas aceptar la magnificencia de tu Padre jubilosamente y en Paz. Mas no excluyas a nadie de tu amor, o, de lo contrario, estarás ocultando un tenebroso lugar de tu mente donde se le niega la bienvenida al Espíritu Santo. Y de este no te excluirás a ti mismo de Su poder sanador, pues al no ofrecer amor total no podrás sanar completamente. La curación tiene que ser tan completa como el miedo, pues el amor no puede entrar allí donde hay un solo ápice de dolor que malogre su bienvenida.

Tú que prefieres la separación a la cordura no puedes hacer que ésta tenga lugar en tu mente recta. Estabas en paz hasta que pediste un favor especial. Dios no te lo concedió, pues lo que pedías era algo ajeno a Él, y tú no podías pedirle eso a un Padre que realmente amase a Su Hijo. Por lo tanto, hiciste de Él un padre no amoroso al exigir de Él lo que sólo un padre no amoroso podía dar. Y la paz del Hijo de Dios quedó destruida, pues ya no podía entender a su Padre. Tuvo miedo de lo que había hecho, pero tuvo todavía más miedo de su verdadero Padre, al haber atacado su gloriosa igualdad con Él.

Cuando estaba en paz no necesitaba nada ni pedía nada. Cuando se declaró en guerra lo exigió todo y no encontró nada. ¿De qué otra manera podía haber respondido la dulzura del amor a sus exigencias, sino partiendo en paz y retornando al Padre? Si el Hijo no deseaba permanecer en paz, no podía permanecer aquí en absoluto. Una mente tenebrosa no puede vivir en la luz, y tiene que buscar un lugar tenebroso donde poder creer que allí es donde se encuentra aunque realmente no sea así. Dios no permitió que esto ocurriese. Tú, no obstante, exigiste que ocurriese, y, por consiguiente, creíste que ocurrió.

“Singularizar” es “aislar” y, por lo tanto, causar soledad. Dios no te hizo eso. ¿Cómo iba a poder excluirte de Sí Mismo, sabiendo que tu paz reside en Su Unicidad? Lo único que te negó fue tu petición de dolor, pues el sufrimiento no forma parte de Su Creación. Habiéndote otorgado la capacidad de crear, no podía quitártela. Lo único que pudo hacer fue contestar a tu petición demente con una respuesta cuerda que residiese contigo en tu demencia. Él ciertamente hizo eso. No es posible oír Su respuesta sin renunciar a la demencia. Su respuesta es el punto de referencia que se encuentra más allá de las ilusiones, desde el cual puedes contemplarlas y ver que son dementes. Basta con que busques ese lugar y lo encontrarás, pues el Amor reside en ti y te conducirá hacia él.

(Octubre 6, 1966)

Y ahora, la razón por la que tienes miedo a este curso debiera ser evidente. Pues éste es un curso acerca del amor, ya que es un curso acerca de ti. Se te ha dicho que tu función en este mundo es curar, y que tu función en el Cielo es crear. El ego te enseña que tu función en la tierra es destruir, y que no tienes ninguna función en el Cielo. Quiere, por lo tanto, destruirte aquí y enterrarte aquí, sin dejarte otra herencia que el polvo del que cree fuiste “creado”. Mientras el ego se encuentra razonablemente satisfecho contigo de acuerdo con sus razonamientos, te ofrece el olvido. Cuando se torna abiertamente despiadado, te ofrece el infierno.

No obstante, ni el olvido ni el infierno te resultan tan inaceptables como el Cielo. Para ti el Cielo es el infierno y el olvido, y crees que el verdadero Cielo es la mayor amenaza que podrías experimentar. Pues el infierno y el olvido son ideas que tú mismo inventaste, y estás resuelto a demostrar su realidad para así establecer la tuya, pues crees que el ataque es tu realidad y que tu destrucción es la prueba final de que tenías razón.

Dadas las circunstancias, ¿no sería más deseable estar equivocado, aparte del hecho de que en efecto, lo estás? Aunque tal vez se podría argumentar que la muerte indica que antes hubo vida, nadie sostendría que prueba que la vida EXISTE. Incluso la vida previa a la que la muerte parece señalar, habría sido inútil si tan sólo hubiese desembocado en la muerte y necesitase de ésta para probar que existió. Pones en duda el Cielo, pero no pones en duda la muerte. No obstante no sabes lo que es el Cielo ¿no sería éste más deseable que la muerte? Has sido tan selectivo con respecto a lo que pones en duda como con respecto a lo que percibes. Una mente receptiva es mucho mas honesta que eso.

 

Únete a Nuestro Grupo de Facebook