La salvación de Dios es un feliz juego que juegan los niños felices.


VIDEO CON LISA NATOLI

 


DÍA 29 AUDIO EN ESPAÑOL


Hoy, sé como un niño pequeño y reconoce plenamente tu dependencia completa en Dios.


happychildren

 

Hoy pido que leas la Lección 153 en un Curso en Milagros, “En mi indefensión radica mi seguridad”.

Es una lección muy larga y hoy va a ser el último día que vas a leer una lección larga como esta.

Lo que harás desde el día 30 al Día 40 – 10 días – es jugar un juego feliz.

Lo que se dice en la lección 153 es “la salvación es un juego que los niños felices juegan.

Recuerda que la salvación es una promesa hecha por Dios que podrías encontrar tu camino de regreso a Él.

Esto significa que vas a encontrar el camino de vuelta al amor – volver a la memoria de tu integridad y tu identidad como Hijo de Dios, como Espíritu.

La razón por la que elegí la Lección 153 de hoy es porque estoy recibiendo un montón de correos electrónicos y cartas de personas diciendo que han retrocedido a sus viejas maneras.

Esto sucede a menudo, y si piensas acerca de todos los diversos programas que has tomado a lo largo de los años, los diferentes libros que has leído, las dietas que has iniciado, o si vas a un retiro de fin de semana el martes estarás de vuelta en tus viejos patrones.

Esta es la razón por la que elegí a Jesús como la inspiración y sus 40 días en el desierto, porque estamos rompiendo ese ciclo ahora.

Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado, y nunca volvió a su antigua forma de ser. Nunca cayó de nuevo en sus viejos patrones.

Y estás siendo tentado.

Si vuelves a caer en la tristeza y la depresión y la ira, esa es la tentación a la que le dices “No”.

En la Biblia se dice que es el diablo, y aquí se trata del ego.

Es simplemente un mal hábito. Es un viejo hábito perezoso y tú simplemente lo atrapas y dices, “No. Estoy en mi círculo. Estoy en mis 40 días y ya no me estoy identificando con el ego“.

Y verás que tienes el poder para hacerlo. Tú verás absolutamente que no tienes que quedarte atascado allí. Y si te quedas atascado allí, entonces, al menos, sabes que estás haciéndotelo a ti mismo y que Hay otro camino.

La razón por la que quiero que leas esta Lección de hoy es porque realmente quiero que pases estos últimos 10 días que estamos juntos siendo un niño feliz. Vivir el mensaje.

Durante 10 días, te pida que lo seas, vivirlo y no esperar más para más tarde.

Después es ahora.

Quiero que sean completamente dependientes de Dios para los próximos diez días.

Así que hoy es simplemente un empujón final, y de nuevo es una lección muy larga, pero me encanta porque se ata amuchas de las enseñanzas que ya hemos cubierto. Se habla de defensas y cercos, habla sobre la pared sólida que se superpone, las cuales son las ilusiones.

Hay una bella línea del texto en el Capítulo 1 de Un Curso de Milagros que me encanta.

Aquí está:

Excepto que os volváis como niños pequeñossignifica que a menos que reconozcas plenamente tu completa dependencia de Dios, no podrás conocer el poder real del Hijo en su verdadera relación el con el Padre.

– Un Curso de Milagros, Capítulo 1, Sección V
El significado de los Milagros, de la Integridad y el Espíritu”

 

 


PRÁCTICA/EJERCICIO DEL DÍA:

1. Ver el video del día 29 (o escuchar el audio o leer la transcripción).

2. Leer la Lección 153 de Un Curso de Milagros “En mi indefensión radica mi seguridad.


Para descargar el libro lección 153 – “En mi indefensión radica mi seguridad” de un Curso en Milagros como un documento PDF para imprimir, haga clic en el botón azul abajo. También es publicado al final de esta página web, desplácese hacia abajo para ver.

Lección 153 PDF

 


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VIDEO / AUDIO TRANSCRIPCIÓN:

Día 29: Dependencia Completa de Dios

Hola, soy Lisa. Este es el día 29 y el tema es “la Completa Dependencia de Dios.”

Hoy te pido que leas la Lección 153 en un Curso de Milagros, “En mi indefensión radica mi seguridad”. Es una lección muy larga y hoy va a ser el último día que vas a leer una lección larga como esta.

Lo que voy a tener que hacer desde el día 30 al Día 40 – 10 días – es jugar un juego feliz. Lo que se dice en la Lección 153 es que “la salvación es un juego que niños felices juegan.” Recuerda que la salvación es una promesa hecha por Dios que podrías encontrar tu camino de regreso a Él.

La razón por la que elegí esta lección de hoy es porque estoy recibiendo un montón de correos electrónicos y cartas de personas diciendo que han retrocedido a sus viejas maneras de ser. Esto sucede a menudo, y si piensas puedes darte cuenta de todos los diversos programas que has tomado a lo largo de los años, los diferentes libros que has leído, las dietas que has empezado, te vas a un retiro de fin de semana y el martes estas de vuelta a tus viejos patrones. Esta es la razón por la que elegí a Jesús como inspiración y sus 40 días en el desierto, porque estamos rompiendo ese ciclo ahora.

Lo qué hizo Jesús fue ir para ser tentado y estás siendo tentado. Si estás cayendo de vuelta a la tristeza y la depresión y la ira, esa es la tentación a la cual le dices “No”. En la Biblia se dice que es el diablo y aquí es el ego. Es

una mala costumbre, es sólo un viejo hábito perezoso y tú simplemente lo atrapas y dices, “¡No! Estoy en mi círculo. Estoy en mis 40 días y ya no me estoy identificando con el ego“. y verás que tienes el poder para hacerlo. Tú absolutamente ves que no tiene que quedarte atascado allí, y si te quedas atascado allí, entonces al menos sabes que estás haciéndotelo a ti mismo, y que Hay otro camino.

La razón por la que quiero que leas la Lección de hoy es porque realmente quiero que pasemos estos últimos diez días que estamos juntos siendo un niño feliz. Quiero que seas completamente dependiente de Dios los próximos diez días. Por lo que hoy es simplemente un empujón final, y de nuevo es una lección muy larga, pero me encanta porque se ata amuchas de las enseñanzas que ya hemos cubierto. Se habla de defensas y cercos, habla sobre la pared sólida que se superpone, las cuales son las ilusiones.

Voy a leer primero una línea del texto en el capítulo 1 de Un Curso de Milagros. Dice, “Excepto que os volváis como niños pequeños” significa que a menos que reconozcas plenamente tu completa dependencia de Dios, no podrás conocer el poder real del Hijo en su verdadera relación el con el Padre”.

Esto es lo que Jesús hizo y tú eres el Hijo. Muchas personas piensan que el Hijo de Dios significa un cuerpo que existióhace 2.000 años. Eso no es para nada lo que significa. Lo que Dios crea es únicamente como Él mismo. Él creó sólo el Amor, no un cuerpo, un Hijo que eres tú, y que soy yo, y que los demás son, y tenemos un Padre que nos ama.

Lo que hizo Jesús fue, pasar esos 40 días soltando su propia identidad como una personalidad e hizo esa conexión. Él no salió hasta que la conexión se haya realizado y él reconoció, “Muy bien, soy totalmente dependiente de Dios para todo y estoy siguiendo Su Voz y mi voluntad es la Suya“. y desde ese lugar ahora tú no haces nada sin Dios. Dondequiera que vayas, Dios está contigo.

Eso es lo que quiero que hagamos estos últimos diez días, del día 30 al día 40, jugar a este juego. Quiero que realmente te involucres en él y yo voy a estar aquí cada día, y este es nuestro último día de clase de finalización de una etapa, el día 29.

Es importante que lo leas. Realmente quiero que pases un tiempo, probablemente va a tomar una media hora y se habla de los que se sienten amenazados por los giros y cambios en este mundo, y esas son las cartas que están llegando ahora. Es que todavía permites ser tirado hacia abajo a los viejos patrones y lo que vas a empezar a ver cuando dependes de Dios, es que existe una constancia. Tú absolutamente empiezas a confiar ahora en este poder.

Muchas personas no tuvieron incluso una infancia donde podían depender de sus padres terrenales, de modo que esta es una nueva forma de vida. Muchas personas han dedicado gran parte de su vida cuidando de sí mismos que no pueden imaginar que puedan ser cuidados, especialmente por algo que ni siquiera pueden ver con sus ojos.

Así que reconozco que esta es una nueva manera de vivir y de nuevo, es un lugar de miedo para muchas personas porque estamos tan acostumbrados a sostener por cuenta propia nuestros mundos en su lugar a través de nuestras acciones, que pensamos, “Si me entrego, entonces todo va a desmoronarse“. Puedo asegurarte que no es así, porque vasa estar escuchando. No se trata de sentarse en el sofá y ya, en realidad vas a estar comunicándote ahora acerca de cuáles son tus próximos pasos.

Lo que dice aquí, una vez más, habla sobre el círculo, me encanta. Dice, “Es como si estuviera encerrada dentro de un círculo, dentro del cual otro círculo la atenaza, y dentro de ése, otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar“. Y lo que me encanta de lo que vamos a hacer es, vas a entrar en un espacio de descanso y juego. Esto es lo que vamos a hacer durante los próximos diez días y no es el juego que conocemos de nuestra infancia, donde es como segmentos de actividades de entretenimiento, es un juego constante de no preocupaciones, no aflicciones, no angustias. Ahora estás dependiendo de Dios.

Yo quisiera que tuviésemos estos últimos diez días para practicar juntos el uno con el otro, porque la mayoría de la gente no tiene idea de cómo vivir de esta manera. Tan sólo hemos estado operando con un sistema de creencias de separación donde pensamos, “¿Cómo puedo depender de algo que no puedo ver?” y aquí es donde la fe es requerida.

Lo que dice aquí, se habla de alejar esos juegos y juguetes infantiles y tontos, y aquí es donde realmente se puedeatrapar esto, “Está bien, ¡wow! Todavía recurro a la ira. ¡Bueno, wow!” ¿Recuerdas a Jesús? Jesús tuvo estas mismas tentaciones y dijo, “No, no me puede tentar a mí. La tristeza no me tienta más. ¡No!” Y tú acabas de decir, “Apártate de mí. Apártate de mí, no estoy jugando contigo ya“.

Luego lo que habla, dice que tenemos un “verdadero propósito.” Esto es lo que vamos a cubrir en los próximos 10 días, encontrar tu verdadero propósito y dice aquí es “salvar al mundo“. Por lo tanto, recuerda que el mundo no está ahí fuera como si estuviera separado de ti, sino que es un reflejo de las ideas que has venido manteniendo en tu mente. Así que tu verdadera función es salvar al mundo al recordar tu verdadera identidad. Es un juego alegre y divertido. Ustedes dicen, “¡Oh wow! Voy a jugar con esta idea ahora para que yo pueda saber que es verdad”.

Se habla de tener “gozo infinito” y “mirar más allá de los sueños.” Yo quería poner esto en aquí el momento que empecé a recibir todas estas cartas porque la gente está diciendo, “Yo estaba tan emocionado cuando empezamos” ya sabes, sintieron este nuevo entusiasmo por todas estas nuevas posibilidades y ellos simplemente se han ido deslizando hacia las viejas formas de ser. Entiendo completamente eso porque eso es lo que hice durante 20 años.

Seguí deslizándome de vuelta a la duda, y estar triste y deprimida. No podía averiguar cómo salir de ella y la manera de salir es tomar un paso definitivo, completamente y decir, “Bueno, estoy de lleno en esto. Voy a ir en la confianza y la fe en este momento”, y a continuación, verás que funciona.

Luego habla acerca de ser todavía un momento y parar aquí y pensar “cuán santo es su propósito” y se habla de ser ministro de Dios, vamos a entrar en que a lo largo de los próximos diez días. Se habla de cómo va a ayudar a otros a “elegir que has escogido” y acerca de ser un feliz juego que instruye en la felicidad, en la que todos ganan. Dice, “has jugado que se pierde la esperanza, abandonado por su padre, quedaron solos en el terror en un temible mundo loco por el pecado y la culpabilidad. Ser feliz ahora que el juego ha terminado.”

Aquí dice, “Nos detenemos sólo por instante más para jugar nuestro último juego feliz en esta tierra. Esta es la transición para salir de los círculos. “Luego pasamos a ocupar el lugar que nos corresponde.” Luego habla de “practicar siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo”. Para los próximos diez días. Y habla de estar con Dios.

Esto es lo que hizo Jesús, esos fueron sus 40 días, que fue primero a desmantelar su sistema de pensamiento como una identidad con el cuerpo, y es lo que ya hemos hecho. Puedes ver las últimas distracciones del ego, que realmente se sienten como una lucha en este punto, si te ocurre a ti sólo dices, “No, no, esto es definitivo. No estoy haciendo otro programa ni otro ciclo. ¡Este es el momento definitivo! Este es el desmantelamiento final“. y luego te trasladas a ese lugar.

Así que te doy las gracias por estar aquí conmigo y por hacer esto. Este es para el mundo y las cosas están cambiando muy rápidamente para todos. Hoy te pido que leas la Lección 153 en un Curso de Milagros, recuerda que aún estás de pie en el círculo y que vamos a pasar los próximos diez días jugando a un juego feliz.

Te doy las gracias. Te amo. Te honro ¡y a divertirse hoy!

 


Un Curso de Milagros
Libro de Ejercicios
Lección 153

En mi Indefensión Radica mi Seguridad

Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, por sus cambios de fortuna y amargas ironías, por sus fugaces relaciones y por todos los “regalos” que únicamente te presta para más tarde arrebatártelos, presta mucha atención a lo que aquí decirnos. El mundo no ofrece ninguna seguridad. Está arraigado en el ataque. Y todos los “regalos” que aparentemente ofrecen seguridad no son más que engaños. El mundo no hace sino atacar una y otra vez. Es imposible gozar de paz mental allí donde el peligro acecha de ese modo.

El mundo no puede sino ponerte a la defensiva. Pues la amenaza produce ira, y la ira hace que el ataque parezca razonable, que ha sido honestamente provocado y que está justificado por haber sido en defensa propia. Una actitud defensiva, no obstante, supone una doble amenaza. Pues da testimonio de la debilidad, y establece un sistema de defensas que simplemente no es viable. Ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera y una traición todavía mayor adentro. La mente se halla ahora confusa, y no sabe adónde dirigirse para poder escapar de sus propias imaginaciones.

Es como si estuviera encerrada dentro de un círculo, dentro del cual otro círculo la atenaza, y dentro de ése, otro más, hasta que finalmente pierde toda esperanza de poder escapar. Los ciclos de ataque y defensa, y de defensa y ataque, convierten las horas y los días en los círculos que atenazan a la mente como gruesos anillos de acero reforzado, los cuales retornan, mas sólo para iniciar todo el proceso de nuevo. No parece haber respiro ni final para este aprisionamiento que atenaza cada vez más a la mente.

El precio de las defensas es el más alto de los que exige el ego. La locura que reina en ellas es tan aguda que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño fútil y encontrarse más allá de lo que es posible. La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda, y sobrepasa en tal manera cualquier intensidad o frenesí que jamás te hayas podido imaginar, que no tienes idea de toda la devastación que ello ha ocasionado.

Tú eres su esclavo. No sabes lo que haces del miedo que le tienes. Tú que sientes su mano de hierro atenazándote el corazón, no entiendes lo mucho que has tenido que sacrificar. No te das cuenta de cómo has saboteado la santa paz de Dios con tu actitud defensiva. Pues ves al Hijo de Dios como víctima del ataque de las fantasías y de los sueños e ilusiones que él mismo forjó, indefenso ante su presencia y necesitado de defensas en forma de más fantasías y más sueños en los que las ilusiones de que está a salvo lo consuelen.

La indefensión es fortaleza. Da testimonio de que has reconocido al Cristo en ti. Tal vez recuerdes que el texto afirma que siempre eliges entre la fortaleza de Cristo y tu propia debilidad, la cual se ve como algo aparte de Él. La indefensión jamás puede ser atacada porque reconoce una fuerza tan inmensa, que ante ella el ataque es absurdo, o un juego tonto que un niño cansado jugaría cuando tiene tanto sueño que ya ni se acuerda de lo que quiere.

Cualquier actitud defensiva implica debilidad. Proclama que has negado al Cristo y que ahora temes la ira de Su Padre. ¿Qué puede salvarte ahora del delirio de un dios iracundo, cuya aterrante imagen crees ver tras todos los males del mundo? ¿Qué otra cosa sino las ilusiones podrían defenderte ahora, cuando son las ilusiones contra lo que estás luchando?

Hoy no vamos a jugar tales juegos infantiles. Pues nuestro verdadero propósito es salvar al mundo, y no estarnos dispuestos a intercambiar el gozo infinito que nos brinda llevar a cabo nuestra función por insensateces. No vamos a dejar que la felicidad se nos escape debido a que un fragmento de un sueño absurdo haya cruzado nuestras mentes y hayamos confundido las figuras que en él aparecen con el Hijo de Dios y al fugaz instante que dicho sueño duró con la eternidad.

Hoy miraremos más allá de los sueños, y reconoceremos que no necesitamos defensas porque fuimos creados inexpugnables, sin ningún pensamiento, deseo o sueño en el que el ataque pudiera tener sentido alguno. Ahora nos es imposible temer, pues hemos dejado atrás todos los pensamientos temerosos. Y en la indefensión nos erguirnos protegidos, con la tranquila certeza de que ahora estamos a salvo, seguros de la salvación; seguros de que llevaremos a cabo el propósito que hemos elegido, a medida que nuestro ministerio vaya impartiendo su santa bendición por todo el mundo.

Permanece muy quedo por un instante y piensa en silencio cuán santo es tu propósito, cuán seguro descansas y cuán invulnerable eres en su luz. Los ministros de Dios han elegido dejar que la verdad more con ellos. ¿Quién es más santo que ellos? ¿Quién podría estar más seguro de que su felicidad está plenamente garantizada? ¿Y quién podría estar más fuertemente protegido? ¿Qué defensa podrían necesitar los que se cuentan entre los elegidos de Dios, al haber sido ésa Su elección, así como la de ellos?

La función de los ministros de Dios es ayudar a sus hermanos a elegir lo mismo que ellos eligieron. Dios los ha elegido a todos, pero muy pocos se han dado cuenta de que Su Voluntad es la de ellos. Y mientras no enseñes lo que has aprendido, la salvación seguirá esperando y las tinieblas mantendrán al mundo inexorablemente aprisionado. Y no reconocerás que la luz ha venido a ti y que ya te has escapado. Pues no verás la luz hasta que se la ofrezcas a todos tus hermanos. Y al ellos tomarla de tus manos, reconocerás que es tu luz.

Podría decirse que la salvación es un juego que juegan niños felices. Fue diseñada por Uno que ama a Sus Hijos y que desea substituir sus temibles juguetes por juegos felices que les enseñan que el juego del miedo ya se acabó. El juego que Dios les ofrece les enseña lo que es la felicidad porque en él nadie pierde. Todo aquel que participa no puede sino ganar, y con su victoria queda asegurada la victoria de todos los demás. Los niños abandonan gustosamente el juego del miedo cuando reconocen los beneficios que brinda la salvación.

Tú que has jugado a haber perdido toda esperanza, a haber sido abandonado por tu Padre y a haberte quedado solo y aterrorizado en un mundo temible, enloquecido por el pecado y la culpabilidad, sé feliz ahora. Ese juego ha acabado. Ahora ha llegado un tiempo sereno en el que guardamos los juegos de la culpabilidad, y ponemos bajo llave para siempre nuestros extraños e infantiles pensamientos de pecado, apartándolos de las puras y santas mentes de las criaturas del Cielo y del Hijo de Dios.

Nos detenemos sólo por un instante más para jugar nuestro último juego feliz en esta tierra. Y luego pasamos a ocupar el lugar que nos corresponde allí donde mora la verdad y donde los juegos no tienen sentido. Y así acaba la historia. Permite que este día haga que su último capítulo se acerque más al mundo, para que cada cual comprenda que el cuento que lee en el que se habla de un destino aterrador, de esperanzas truncadas, de irrisorias defensas contra una venganza de la que no hay escapatoria, no es sino su propia fantasía delirante. Los ministros de Dios han venido a despertarlo de los sueños tenebrosos que esa historia ha evocado en la confusa y desconcertada memoria que él tiene de ese cuento distorsionado. El Hijo de Dios puede por fin sonreír al darse cuenta de que no es verdad.

Hoy practicamos siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo. Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. Cinco minutos es lo mínimo que dedicaremos a prepararnos para un día en el que la salvación es nuestro único objetivo. Diez sería mejor; quince, todavía mejor. Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que media hora aún es muy poco tiempo para pasar con Dios. Y no estaremos dispuestos a concederle por la noche, felizmente y llenos de gratitud, menos tiempo de eso.

A medida que recordemos ser fieles a la Voluntad que compartimos con Dios, nuestra creciente paz aumentará con el transcurrir de cada hora. Habrá ocasiones en las que tal vez un minuto o incluso menos será lo máximo que podamos dedicarle cuando el reloj marque las horas. A veces se nos olvidará por completo. Y en otras ocasiones asuntos mundanos acapararán nuestra atención y nos resultará imposible distanciarnos de ellos por un momento para centrar nuestros pensamientos en Dios.

Sin embargo, cuando podamos hacerlo seremos fieles a nuestro cometido como ministros de Dios, recordando nuestra misión y Su Amor cada hora. Y nos sentaremos en silencio a esperarlo y a escuchar Su Voz que nos dirá lo que Él desea que hagamos durante la hora siguiente, mientras le damos las gracias por todos los regalos que nos concedió en la que acaba de transcurrir.

Con el tiempo y la práctica nunca más dejarás de pensar en Él o de oír Su amorosa Voz guiando tus pasos por serenos rumbos por los que caminarás en un estado de absoluta indefensión. Pues sabrás que el Cielo va contigo. No permitirás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciéndole la salvación al mundo. ¿Dudas acaso de que Él no vaya a hacer que esto sea posible para ti que has elegido llevar a cabo Su plan para la salvación del mundo, así como para la tuya?

Nuestro tema de hoy es nuestra indefensión. Nos revestimos de ella mientras nos preparamos para afrontar el día. Nos alzamos fuertes en Cristo, y dejamos que nuestra debilidad desaparezca, al recordar que Su fortaleza mora en nosotros. A lo largo del día nos recordaremos a nosotros mismos que Él permanece a nuestro lado y que nuestra debilidad nunca carece del apoyo de Su fortaleza. Invocaremos Su fortaleza cada vez que sintamos que la amenaza de nuestras defensas socava nuestra certeza de propósito. Nos detendremos por un momento, al oírle decir: “Aquí estoy”.

Tu práctica empezará a adquirir ahora la vehemencia del amor, para ayudarte a evitar que tu mente se desvíe de su propósito. No tengas miedo ni timidez. No hay duda de que alcanzarás tu objetivo final. Los ministros de Dios jamás pueden fracasar, pues el amor, la fortaleza y la paz que irradia desde ellos a todos sus hermanos proceden de Él. Esos son los dones que Él te ha dado. Estar libre de toda defensa es todo lo que necesitas darle a cambio. Dejas a un lado únicamente lo que nunca fue real, a fin de contemplar a Cristo y ver Su impecabilidad.