Dibujar a Jesús Me Enseñó Quién Soy


Hola queridos todos.

Estoy muy contento de escribir y compartir sobre mi experiencia dibujando a Jesús.


Mi nombre es Nathan Lorenzana, yo soy un artista que pinta principalmente con bolígrafo y actualmente soy un contribuyente a la Fundación Maestros de Dios desde el 2016, luego de de una invitación amorosa de Lisa y Bill para colaborar con ellos. Yo había sido un estudiante del Curso de Milagros durante casi diez años cuando me reuní con ellos. Así mismo, contaba ya con la experiencia previa de vivir dentro de una comunidad espiritual con David Hoffmeister durante casi un año.

Las transformaciones han sido impresionantes, y puedo decirles, ¡nunca hay un momento insípido o aburrido en este camino! A veces todo se vuelve tan intenso y confuso que me he preguntado si estoy haciendo todo esto de “la forma correcta”, o si este es siquiera el “camino correcto”. Mucha curación ha ocurrido en este sendero, y el año pasado otro gran cambio me ocurrió, que puedo resumirlo así:


Confía en tu corazón y tu inspiración completamente.


Parece que siempre he estado esperando a que alguien me diga qué hacer y cómo hacerlo. Y ha funcionado en este camino espiritual en la medida que he aprendido a seguir la guía de lo que yo he percibido como “personas espirituales más avanzadas que yo”. Aunque cada vez más esta ruta está constantemente conduciéndome también a seguir mi inspiración, y conocer que merezco seguirla. Y esto es lo que ocurrió con el dibujo que hice de Jesús para Lisa Natoli.

El año pasado, Bill me contactó para crear una ilustración para Lisa con bolígrafo. Lisa expresó que a ella le encantaría una imagen de Jesús, o de María Magdalena. He dibujado y pintado desde hace 20 años, y profesionalmente alrededor de 10 años. He llegado de manera exitosa a dibujar de manera realista, tanto así que la mayoría de gente confunde mis dibujos con fotografías. Sin embargo, cuando Lisa expresó su deseo de dibujarle a Jesús, me asusté. Durante años nunca he sentido que Jesús ha sido correctamente representado, siempre hay algo que he sentido “extraño” con todas las pinturas que he visto. He visto las pinturas de los grandes maestros, como Rembrandt, o contemporáneas como Greg Olsen o Akiane; aunque son hermosas e impresionantes pinturas de él, nunca sentí que realmente podía ver a Jesús en ellos. Y por ese motivo, me pareció que nunca yo era adecuado porque nunca creí que estuviera a cierto “nivel espiritual” como para representarlo como sentí a Jesús en mi corazón. ¡Casi sentí que sería un insulto a Jesús si alguna vez lo pintara!

Por lo tanto… prolongué 6 meses enteros sin comenzar a dibujarlo. Constantemente tenía ese pendiente en mi mente, y estaba pensando constantemente que Lisa o Bill estarían molestos porque no comenzaba aún a realizarlo. Lejos de eso, siempre fueron muy pacientes, sabiendo que estaría hecho cuando estuviera hecho. Hasta que finalmente, un día, después de muchos titubeos, fue como si escuché una voz que me dijo:

“Muy bien Nathan, suficiente, es hora que comiences ya”

Después de eso, ya no pude echarme para atrás; sólo tenía que empezar, aunque me sentía sin preparación o indigno para hacerlo. Sólo sentía en mí un gran empuje para comenzar ya.

Corrí a mi escritorio, busqué y encontré una fotografía maravillosa que había comprado hace meses como mi referencia para dibujar a Jesús, y comencé a dibujar el trazo base con lápiz… y entonces pensé, “Oh, Dios mío, ¡¿por qué dije que podía hacerlo?! ¡¿Por qué dije que sí?! Seguramente haré una imagen desastrosa y Lisa la odiará…”, etc, etc. Aunque los pensamientos estaban bombardeando mi mente, yo sabía que sólo tenía que empujar a través del miedo de no ser un artista adecuado e indigno de esta encomienda. Me gustaría añadir que nunca me siento de esta manera al iniciar una obra original, porque he logrado dibujar la figura humana muchas veces a un nivel muy satisfactorio, e incluso he enseñado dibujo de anatomía humana en varias universidades, que rara vez me siento en verdad inadecuado para dibujar cualquier cosa. Esta vez sin embargo, se sentía diferente, porque era como que me había jurado a mí mismo nunca pintar a Jesús. Quizá me sentiría más confiado dibujando a alguien como Gandhi, o San Francisco de Asís, pero no a Jesús. Siempre lo había sentido de alguna manera inalcanzable, allá arriba en las alturas, mientras yo era simplemente un mortal aquí abajo.

Cuando terminé el trazo inicial a lápiz vine y tomé el bolígrafo, y comencé a añadir los matices y detalles de la cara. Mientras lo hacía, estaba entregando todos los pensamientos en mi mente, y al igual que muchas otras veces cuando estoy inspirado, pude ver como si el dibujo se hiciera solo, por su cuenta… y con bastante facilidad. Como si no hubiese algún esfuerzo, excepto observando y entregando todos los temerosos pensamientos que venían a mi consciencia. De repente, ¡¡boom, una revelación me golpeó!!


Yo no estaba pintando a Jesús, me estaba pintando a mí mismo.


Tuve que tomar una pausa después de escribir esa última línea, me impresiona muchísimo cada vez que considero esa revelación. Como se puede ver en la imagen del dibujo terminado, Jesús está en una postura de entrega, de comunión con el Padre, con su Verdadero Ser. Eso es exactamente lo que yo estaba haciendo mientras dibujaba esta imagen. Yo estaba unido con el Padre por medio de Jesucristo, mientras el Espíritu Santo se llevaba todos mis pensamientos limitantes de pequeñez.

Eventualmente mi novia, Andrea, vio la imagen en un punto luego de haberle dedicado varias horas, y ella comentó, “Yo reconozco esas manos (en el dibujo), ¡esas son tus manos!” Me sonreí y le dije, “Estoy sorprendido de que lo hayas notado, yo en realidad no quería contarle a nadie ese detalle”.

 

Si tú has estado en este camino por algún tiempo, puede que te hayas dado cuenta de que todo está bajo control y en orden, porque en verdad tú no estás haciendo nada, más bien, todo es hecho a través tuyo. Normalmente, hacer un dibujo como éste me llevaría toda una semana o más para completarlo, ¡sin embargo fue hecho en 3 días! He compartido la imagen final con mi familia y amigos, y he escuchado y leído los más increíbles y amorosos comentarios sobre ella. Mi hermana Wendy, que es una artista muy talentosa, dijo: “Este es el Jesús que se siente más parecido a cómo siento que podría haber sido”. Escuchar eso de mi hermana, que siempre ha sido una de los más duros críticos de mi trabajo, era increíble, jaja. Una vez más, he podido ver cómo al seguir las indicaciones del Espíritu, y confiando totalmente en su orientación, todo está bajo control y en orden. Después de haber terminado de pintar a Jesús, pude ver que realmente no hay nada que temer, y mis talentos y habilidades se amplifican al máximo para ser utilizados para la gloria de Dios, y para bendecir a toda la filiación.

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Lisa sugirió que esta pieza estuviese disponible para que se pudiera adquirir como impresión, para ser compartida con más gente, y así lo hemos hecho el Equipo de la Fundación Maestros de Dios para todos ustedes. Pulsa aquí para ir a la tienda, y quiero aprovechar a compartirles que lo recaudado será para apoyar la Fundación Maestros de Dios en español.

Después de esta experiencia, me he inspirado para seguir creando más y más imágenes como ésta , y compartirla con personas como tú que sigue las enseñanzas de Jesús, Un Curso de Milagros, y este camino de amor, sanación y despertar. Gracias por leer, por unirte conmigo en este milagro, y por tu compromiso de despertar y resplandecer al mundo la Paz.

Con alegría y gratitud,
Nathan Lorenzana

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